sábado, 9 de agosto de 2008

La terapia cognitiva trata con éxito la fatiga crónica

Fuente: http://www.nacion.com/ln_ee/2008/julio/17/aldea1623542.html


Síndrome de fatiga crónica afecta concentración y vitalidad del individuo

Técnicas que reemplazan ideas negativas benefician a pacientes

Mónica Cordero S. mocordero@nacion.com
La terapia de comportamiento cognitivo –usada para tratar la depresión, ansiedad, fobias y otros trastornos psicológicos– podría beneficiar a personas que sufren el síndrome de fatiga crónica.

Así lo reveló un estudio de científicos de la Universidad de Oxford, quienes evaluaron 15 trabajos que involucraban a 1.043 pacientes con este síndrome.

Ellos compararon los efectos de la terapia de comportamiento cognitivo con otros tratamientos psicológicos y médicos usados.

Como resultado hallaron que un 40% de los pacientes tratados con terapia cognitiva redujeron su cansancio, en contraste con un 26% de los individuos en el grupo de otras opciones.

“El síndrome de fatiga crónica es un padecimiento desafiante para los pacientes y existe una controversia acerca de las causas”, dijo Jonathan Price, quien dirigió la investigación.

Los expertos sugieren que se requieren más estudios para verificar el hallazgo. La investigación fue publicada en la Cochrane Library , este mes.

El síndrome de fatiga crónica afecta al menos a una de cada cien personas en el mundo. Quienes padecen suelen tener entre 20 y 40 años de edad y es más frecuente en mujeres.

Los síntomas incluyen un fuerte cansancio, dificultad de concentración y, en algunos casos, inflamación de los ganglios linfáticos.

La terapia cognitiva es una opción de psicoterapia empleada para tratar la depresión, ansiedad, fobias y trastornos psicológicos.

Esta alternativa estimula a los pacientes a reemplazar los pensamientos distorsionados y sustituirlos por ideas más realistas y positivas.

viernes, 14 de marzo de 2008

Esquizofrenia: hacia una vida más plena

Fuente: Diario La Nacion (ARG)
Autor: Julieta Bravo
Link: http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/cienciasalud/nota.asp?nota_id=991868

Gracias a la acción de los nuevos antipsicóticos que poseen menos efectos colaterales que los anteriores

Los pacientes esquizofrénicos pueden mejorar su calidad de vida. Si bien aún no se ha encontrado una cura definitiva, los tratamientos modernos permiten que las personas puedan sobrellevar la enfermedad lo mejor posible.

En gran parte, se debe a los nuevos antipsicóticos modernos, llamados de "última generación", que además de controlar y reducir los síntomas, no producen efectos secundarios o colaterales. De este modo, se puede detener el avance de la esquizofrenia, que implica un deterioro en todas las áreas vitales.

Así coincidieron médicos psiquiatras consultados por LA NACION, al referirse a esta enfermedad, que afecta a más del 1% de la población general.

El Instituto Nacional de Psicopatología (Inapsi) organizó la "Semana del paciente esquizofrénico", entre el lunes último y ayer, cuyo objetivo fue brindar información y orientación gratuita a la población.

El médico psiquiatra Jorge Coppola, director del Area Asistencial de ese instituto, dijo que en las dos últimas décadas se produjeron importantes avances en la comprensión de esta enfermedad. "Sin ninguna duda, podemos afirmar que los pacientes se han beneficiado con el uso de medicamentos de última generación, con un mayor perfil de tolerancia y con una considerable reducción de los efectos colaterales", afirmó.

Fármacos modernos

"Las familias de estos pacientes también han visto resueltos problemas asociados, tales como el abandono del tratamiento, ocasionado por los efectos indeseados del tipo de antipsicóticos de años anteriores, que se sumaban al malestar de la dolencia", continuó Coppola.

"Es un hecho que la adherencia al tratamiento por parte de los pacientes ha mejorado en un porcentaje altísimo", aseguró Coppola.

"En la actualidad, se realiza un mejor diagnóstico que hace quince años. Se ha avanzado mucho en la psicofarmacología de la esquizofrenia. Los antipsicóticos de última generación producen una mejor calidad de vida al paciente", señaló Edgardo Carlos Engelmann, médico especialista en psiquiatría y en obesología, coordinador del Programa de Psicoeducación para Familiares en la Asociación Argentina de Ayuda a la Persona que Padece Esquizofrenia y su Familia.

La mayoría de las personas con este trastorno encuentran que sus síntomas mejoran con los medicamentos.

También se están efectuando desarrollos interesantes en el abordaje psicoterapéutico de esta afección.

"Las familias y los médicos estamos más educados que antes e insistimos más en que el paciente realice el tratamiento y que no lo deje", dijo Engelmann.

Estudios recientes llevados a cabo en el Nathan S. Kline Institute for Psychiatric Research en Orangeburg, Nueva York, han probado que los antipsicóticos de última generación son eficaces para controlar los estados de agitación de los enfermos y no provocan los síntomas extrapiramidales (parkinsonismo, contracciones musculares, problemas de marcha y movimiento).

"Es muy importante poder establecer el tratamiento médico precozmente, de ese modo la evolución de la enfermedad puede ser más leve", dijo Coppola.

Además, explicó que era conveniente poder detectar los primeros síntomas psicóticos (alucinaciones, paranoia) a tiempo. Aunque a veces pueden ser más sutiles, como el retraimiento, las personalidades "especiales" con dificultades en las relaciones sociales, el desinterés, la abulia y el aislamiento social, entre otros.

La esquizofrenia es un trastorno cerebral que le hace difícil a la persona diferenciar entre experiencias reales e irreales, pensar de manera lógica y comportarse normalmente en situaciones sociales. "Es una enfermedad crónica, lenta y progresiva que puede deteriorar la personalidad", definió el médico psiquiatra Marcelo Cetkovich-Bakmas, jefe del Departamento de Psiquiatría del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro y a cargo del Departamento de Psiquiatría del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco).

"Se ha descubierto que produce en las personas mucho déficit funcional; les cuesta planificar y cumplir con sus objetivos vitales", dijo el experto.

Según Coppola, la esquizofrenia es policausal y las células están mal distribuidas en la corteza cerebral.

Para el doctor Cetkovich-Bakmas, se está progresando notablemente en la detección precoz de la enfermedad. "Sabemos que es progresiva, así que cuanto antes se la diagnostique, mejor será su pronóstico." Según explicó el experto, por lo general, es una enfermedad que aparece en la adolescencia, aunque también se detectaban casos de jóvenes que ya presentaban síntomas desde la etapa infanto-juvenil.

Cuantos menos episodios psicóticos se produzcan, mejor vida tendrá el paciente a largo plazo y menor será el deterioro de la función cognitiva.

Los factores genéticos juegan un papel importante, ya que las personas que tienen miembros en la familia con esquizofrenia pueden ser más propensas a contraerla. Además, los sucesos en el ambiente pueden desencadenar la afección. Por ejemplo: problemas durante el desarrollo intrauterino (infección) y la falta de oxígeno en el parto pueden aumentar el riesgo de sufrir la enfermedad posteriormente en la vida.

"Entre el segundo y quinto mes de embarazo puede ser clave si una madre padece estrés en ese período", dijo Coppola.

"Otro factor posible es haber sufrido algún trauma psicológico en la vida temprana del chico, por ejemplo, un abuso", agregó el doctor Engelmann.

El diagnóstico de la esquizofrenia es clínico. Sólo lo debería realizar el médico psiquiatra, ya que ciertas enfermedades también pueden producir síntomas de psicosis. Además, debe ir acompañado de una evaluación neuropsicológica. Es conveniente efectuar una tomografía, un mapeo cerebral, una resonancia magnética y que el profesional pueda conversar con la familia.

Otro pilar del tratamiento es la psicoeducación para los familiares, así éstos pueden conocer la enfermedad y comprender mejor a aquellos que la padecen. "Es ideal para aquellos padres que exigen mucho."

Además, la terapia cognitiva-conductual para los pacientes es clave, ya que actúa sobre el pensamiento y enseña diferentes formas de actuar. "Funciona en un clima de absoluto respeto por lo que piensa y siente el paciente. Jamás se lo criticará ni confrontará", aseguró Engelmann.

Julieta Bravo

Un 42% de enfermos obesos tiene alguna patología psiquiátrica asociada a la obesidad

Fuente: Hispanidad
Autor: Europa Press
Link: http://www.hispanidad.com/noticia_ep.aspx?ID=20080313213342

BARCELONA, 13 (EUROPA PRESS)

Un 42% de los enfermos obesos tiene alguna patología psiquiátrica asociada a la obesidad, según datos de un estudio de la psicóloga del Institut Universitari Dexeus, Cristina Martínez, realizado con pacientes intervenidos de balón gástrico en este centro y presentado hoy en la XXIII Jornada de Terapia del Comportamiento y Medicina Conductual en la Práctica Clínica.


De este 42%, cerca de un 23% padece el llamado 'trastorno por hartazgo', episodios de sobreingesta; un 12% depresión y un 7% otros trastornos de conducta, cognitivos o mentales. El estudio se presentará mañana en la jornada.


Una detección precoz psicológica y psiquiátrica y un seguimiento posterior del paciente que se tiene que someter a una intervención quirúrgica de cirugía bariátrica o de la obesidad mejora el resultado de la operación y favorece y acelera la recuperación del paciente, según el Instituto Universitari Dexeus.



En concreto, la técnica del balón intragástrico combinada con una reeducación alimentaria y cognitiva del paciente mejora su imagen corporal y su estado de ánimo, hecho que favorece que se recupere más rápido de la intervención y que la pérdida de peso sea significativa desde el primer día, mejorando su calidad de vida.


Las intervenciones psicológicas en los pacientes obesos inciden en las vertientes conductual y cognitiva. La terapia conductual enseña a través de una reeducación alimentaria las pautas de nuevos hábitos alimenticios, estableciendo estrategias de control de estímulos, modificando el estilo de alimentación en relación a una dieta sana y equilibrada y también a modificar los patrones de la actividad física.


Desde el punto de vista cognitivo, se tratan los pensamientos distorsionados, la imagen corporal negativa, el bajo estado de ánimo o la desmotivación con mensajes positivos para mejorar la autoestima.


El Institut Universitari Dexeus ha constatado que los pacientes a los que se les ha practicado este tipo de cirugía bariátrica y no han recibido apoyo psicológico están más insatisfechos con su imagen corporal y tienen más trastornos psicológicos, que los enfermos que han sido evaluados y tratados antes de la operación.


La intervención psicológica en las operaciones de balón intragástrico consisten en una visita previa a la operación donde se evalúa al paciente mediante un cuestionario para detectar patologías alimentarias o psicopatológicas asociadas y una entrevista donde se valoran las actitudes, conductas, comportamiento, antecedentes personales y motivación.


Tras la intervención se hace un seguimiento mediante visitas de control, donde se realiza una valoración de la percepción de la imagen corporal que tiene el paciente y la adaptación de nuevos hábitos alimenticios. La media de reducción de peso por la colocación de un balón gástrico es de 20 kilogramos en siete meses.


La obesidad, que afecta a un 14,5% de adultos y un 13% de niños españoles, puede reducir la esperanza de vida hasta siete años y favorece enfermedades como la diabetes, la artritis y la artrosis, el tromboembolismo pulmonar, hernias, varices, cáncer o afecciones dermatológicas.

“Me daba el troforitro”

Fuente: Página 12
Autor: Alejandro Lipcovich
Link: http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-46372-2005-01-25.html

Un recordatorio de las barreras psicosociales que –por desconocimiento o por intolerancia del “compañero de conversación”– afectan a las personas que padecen afasia. Y un pantallazo sobre sus perspectivas de rehabilitación.

Por Alejandro Lipcovich

“Aunque parezca irónico, el personal de los hospitales, incluso profesionales, ignora qué es un afásico. Hay que esclarecer este tema en la gente, difundiendo qué es un afásico, cómo se lo trata, cuáles son sus problemas.” Así dijo a Página/12, en su reciente visita a la Argentina, el profesor Chris Code –de la Universidad de Exeter, Inglaterra– sobre las dificultades con las que se enfrentan las personas que padecen afasia. Aldo Ferreres –profesor titular en la Facultad de Psicología de la UBA– destacó, por su parte, el impacto de factores externos análogos a las “barreras arquitectónicas”; en el caso de la afasia el problema es la comunicación: el interlocutor no sabe comunicarse con el afásico que, así, se enfrenta con grandes problemas en los lugares donde realiza sus compras, trámites, o donde controla su salud: “Lo que ocurre con los afásicos es muy similar a lo que ocurre con los viejos, que también sufren la impaciencia del otro. Estas personas son muy lentas para construir las oraciones, y entonces el otro se impacienta y le dice las palabras, anulándolo. El efecto es el aislamiento comunicativo. Con el interlocutor, trabajamos para que respete los tiempos del paciente, le ofrezca alternativas, le dé señales para posibilitar la corrección cuando no se entiende”. Gracias a la rehabilitación, incluso personas que requieren de un gran uso del lenguaje en su trabajo, como un vendedor, obtengan estrategias para proseguir con su actividad.


Los afásicos sufren la situación de que su síntoma se confunda con otro trastorno: “Muchas veces confunden a alguien que no puede hablar con un demente, o que tiene un retardo o está drogado”, remarcó Code. Ferreres lo ejemplificó: “A una persona le pregunté por qué había venido al consultorio y me dijo: ‘Lo que pasa es que yo estaba allí y me preguntaron que aquí, que allá. Entonces yo les dije que tenía un problema en la vista, y que me daba el troforitro –haciendo el gesto de inyectarse–, y yo hace 35 años que lo tengo’. Este discurso es incoherente y podría confundirse con el de un alienado, pero lo que trataba de decir era: que era diabético, causa por la cual tenía un problema en la vista; usaba insulina (“troforitro”) inyectable, y padecía su enfermedad desde hacía 35 años. Como él bien sabía, la diabetes es un factor de riesgo cerebrovascular, y había tenido un infarto cerebral. El tenía una idea muy clara de lo que quería transmitir, pero su lenguaje no era adecuado para tal fin. Este cuadro se corresponde con un tipo de afasia, la de Wernicke”.

La afasia es la alteración del lenguaje a causa de una lesión cerebral. Esta lesión puede darse en cualquier momento, ya que es debida con frecuencia a traumatismo de cráneo o accidente cerebrovascular (ACV) en las llamadas áreas del lenguaje. Existen distintos tipos de afasias y distintos grados de severidad: puede haber mayor dificultad en la comprensión o en la producción oral. Según el tamaño de la lesión y su localización precisa, puede ir acompañada de hemiplejia del lado derecho, y a veces de trastornos del campo visual. Es preciso distinguirla de otros problemas, como los debidos a parálisis de los instrumentos fonoarticulatorios, es decir la lengua o la boca.

¿El afásico tiene alterada su capacidad de pensar? “No es una alteración del pensamiento –respondió Ferreres–. Algunos autores clásicos pensaban la afasia como un trastorno del pensamiento, y otros, más recientemente, la identificaban con una pérdida de la capacidad abstracta. Sin embargo, el afásico muestra un pensamiento absolutamente conservado. En su conducta, y ante toda medición de inteligencia en forma de pensamiento no verbal, el sujeto funciona muy bien. Un paciente puede decirle ‘lapicera’ al lápiz, o ‘copa’ a la taza, pero cuando necesite dibujar usará un lápiz, y cuando quiera tomar leche la servirá en una taza. Ahora bien, muchas operaciones, tales como cadenas de razonamiento, se apoyan en el lenguaje, de manera que ésas sí podrán estar afectadas.”


Code –que visitó la Argentina, gracias al apoyo del British Council, en el marco de las VIII Jornadas de Afasiología, auspiciada por la Fundación Argentina de Afasia– subrayó a Página/12 la importancia de las acciones concretas para propiciar el mayor acceso de los afásicos a la vida social. “Un ejemplo lo encontramos en localidades de Irlanda del Norte, donde voluntarios de una ONG trabajaron recorriendo cada negocio, cada banco, cada restaurante, cada bar, inquiriendo qué sabía la gente acerca de la afasia. Después contrataron a una terapista del lenguaje para que los instruyera explicando qué es la afasia, qué no es, qué se debe hacer. Luego chequearon los resultados, poniendo incluso a algunos pacientes afásicos para que probaran cómo los trataban, cómo reaccionaba la gente ante ellos.”


En cuanto a la rehabilitación, el grado de estimulación es de vital importancia. Code contó la historia de “Patricia Neal, una actriz muy famosa, que tuvo un ACV y quedó afásica. Entonces, su marido, un escritor también famoso, Roald Dahl, junto con otros allegados, consiguieron que un montón de gente, sus amigos, parientes y conocidos, la visitaran y estuvieran con ella todo el tiempo. La estimulaban continuamente, diciéndole ‘qué es esto, di esto, escribe esto’. El resultado fue que ella recuperó su lenguaje y pudo volver a filmar”.


Ferreres indicó que “con frecuencia aparece depresión y ansiedad, tanto en el paciente como en la familia, vinculada a si se recupera o no se recupera, cuánto tiempo va a tardar. Esta ansiedad se transmite al paciente e influye en forma negativa. Hay que informar a la familia sobre las expectativas y los plazos de manera realista, de forma tal que no haya fantasías de una recuperación extraordinaria, ni tampoco visiones catastróficas. También es preciso aliviar la sobrecarga de aquellos que emergen como cuidadores del paciente o se hacen cargo de la información. Hemos visto hijos que dejan de estudiar para estar con el padre o la madre. Hay que calmar la ansiedad, decirle que se los puede dejar solos”.

La rehabilitación no comprende sólo al paciente, ya que el entorno también debe participar. “Es lo que llamamos terapia indirecta: trabajar sobre el interlocutor. El paciente falla, y nosotros nos comunicamos con él mucho mejor que el entorno no entrenado, porque sabemos cómo falla. Tenemos hipótesis de lo que quiso decir al equivocarse, además de que sabemos esperarlo, o darle señales para que corrija su error. Es muy frecuente, y muy malo psicológicamente, que el afásico sufra la intolerancia de su compañero de conversación. Es muy similar a lo que ocurre con los viejos, porque estos pacientes son muy lentos para encontrar las palabras, para construir las oraciones, y entonces el otro se impacienta y le dice las palabras, anulándolo. El efecto es la anulación y el consiguiente aislamiento comunicativo del otro, ya sea el viejo o el afásico. Con el interlocutor trabajamos para que respete los tiempos del paciente, le ofrezca alternativas y le dé señales para posibilitar la corrección cuando no se entiende”, explicó Ferreres, quien es jefe de la Unidad de Neuropsicología del Hospital Eva Perón.

Ferreres advirtió que “la obtención de la mayor autonomía posible es fundamental, y puede lograrse incluso con cosas que aparentan ser mínimas”. Por ejemplo, “un farmacéutico cuyo problema consiste en la incapacidad de pronunciar la palabra correspondiente a un número. Tiene una noción muy clara del concepto de número, sabe cuándo un número es mayor que otro, pero si tiene que pronunciar ‘mil uno’ sólo puede decir uno-cero-cero-uno. Esto le generaba una complicación en su trabajo, porque no podía decirle al cliente el costo del remedio. Empezó entonces a usar entonces una calculadora con impresión, entregando así el papel con el precio. Esto, tan simple, le permitió seguir trabajando en su farmacia”.

La continuidad del paciente en el trabajo que realizaba antes de quedar afásico suele ser esencial, ya que “para la gente que tiene un uso importante del lenguaje la pérdida es mucho mayor que para alguien que trabaje, por ejemplo, como artesano”, observó Ferreres. Pero existen tácticas para adaptarse a la nueva situación: “Un hombre era un gran vendedor en una mueblería y, a causa de habérsele caído un caño en la cabeza, quedó afásico. Para él tenía mucha importancia seguir con su trabajo y el tratamiento apuntó especialmente a esa área, entrenándolo y repitiéndole las palabras que necesitara para vender, creando estrategias para disimular ante los clientes, y mecanismos de ayuda, tales como listas y dibujos. Tiempo después, el mismo paciente fue a litigio por la tenenciade su hija. Tenía que presentarse ante el juez, y estuvimos dos meses trabajando en aspectos legales, para que pudiera expresarse correctamente. Nos preocupaba qué sabía o no el juez acerca de la afasia y la impresión que su deficiencia en el lenguaje pudiera causar en alguien que ignorara el asunto”.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Olvídese de la rutina, agilice su cerebro

Fuente: La Patria (Colombia)
Autor: Blanca Eugenia Giraldo

Existen ejercicios que mejoran la capacidad de atención y con ella la memoria. Hay que priorizar lo que se desea recordar. El olvido, en muchos casos, también es necesario. Mentalidad.

Se ha preguntado alguna vez ¿por qué será que olvida las cosas con tanta frecuencia? No se preocupe, que aunque este síntoma puede llegar a preocupar, usted puede ayudar a que su cerebro se conserve joven.

Hoy es más notorio que la gente sufra por la falta de memoria, en especial, jóvenes ejecutivos que manifiestan problemas de atención. Este es un llamado para pensar qué hacer por el cerebro, cómo ejercitarlo y como se debe cuidar.

Para Luisa Fernanda Méndez, especialista en neuropsicología, el cerebro tiene que ver con la memoria, el lenguaje, la atención, los sentidos, el movimiento y la capacidad de percepción y de interpretar.

Agrega que se puede trabajar con todas estas habilidades para aprender técnicas de estudio y para lograr mejores niveles de atención. “Se puede hablar de entrenamientos en algunos y de prevención en otros, claro que cuando ya hay problemas entonces se busca tratamiento”.


Darle sentido

Según la especialista Méndez, lo que más le angustia a las personas es perder la memoria. Es un temor generalizado, porque a lo que menos se le presta atención es lo que más fácil se olvida, y se explica porque la atención es un prerrequisito para la memoria.

“Nos alista para recibir información que debe quedar grabada, en muchos casos ponemos atención, pero son datos poco relevantes que se olvidan, aunque hay que aclarar que el olvido también es necesario porque si no olvidáramos no sabríamos qué es importante y qué no”.

Explica que se trata de aprender las cosas que son importantes para cada uno. “Si no se olvidan cosas dolorosas no podríamos continuar viviendo tranquilamente, entonces tenemos que olvidar algunas cosas y recordar otras, y para recordar hay que poner atención”.

Más que tratar de escoger qué aprender, hay otra cosa que también es importante, para conservar la información hay que darle un sentido, hay que hacer relaciones, elementos que dan seguridad para que la información se pueda almacenar.


Problemas de memoria

Para Mauricio Medina, especialista en neurología, la gran mayoría de las personas adultas jóvenes y adolescentes que manifiestan problemas amnésicos o de memoria, lo que tienen no es un problema, pero sí algún déficit o alteración leve de atención.

“Lo que pasa es que en el mundo de hoy las personas tienen mil cosas que atender al mismo tiempo. Hace unos años no existía el celular, la agenda electrónica, no estaba la internet, ahora se pueden utilizar todas estas herramientas al mismo tiempo. Entonces se tienen más estímulos, pero al mismo tiempo, frente a tanto estímulo, la atención ha disminuido”.

¿Qué es la atención? según Medina es la capacidad de enfocarse en algo, que no solo puede ser una cosa sino múltiples a la vez, aunque, entre más cosas se enfoquen menos atención va a dar a cada uno de los elementos.

“El problema actual es que al haber muchas cosas y existir menos atención es fácil que no se pueda grabar el recuerdo”.

Añade que si este problema se presenta en personas de edad, (mayores de 60 años), hay que ponerles mucho más cuidado, porque puede ser el inicio de la enfermedad de alzheimer, mientras que en los adultos jóvenes no tiene una connotación particular, excepto en los que tienen déficit de atención.

Un problema que plantea Medina es que ahora hay tantas ayudas para la memoria que se dejan de utilizar ciertas habilidades que impiden que funcione la capacidad innata para recordar, “este es el caso de los recordatorios de la palm, la grabación de los números telefónicos, entre otros”.


Ejercicio

Dicen que la rutina mata el amor, pero también acaba, poco a poco, con el cerebro y esto sucede por falta de uso. “Hay que evitar la rutina porque ésta acaba con el cerebro, si uno no varía lo que hace, el cerebro realiza las cosas automáticamente, lo cual no genera actividad en él”, explica Medina.

Es sencillo, así como se atrofia un músculo sin uso, las dendritas también se atrofian si no se conectan con frecuencia, y la habilidad del cerebro para procesar nueva información se reduce.

Es cierto, el ejercicio ayuda mucho a alertar la mente; también hay vitaminas y medicinas que aumentan la transmisión sináptica y fortalecen la memoria, sin embargo, nada como hacer que el cerebro fabrique su propio alimento: las neurotrofinas.

Entonces, ¿qué hacer? Lo que se necesita es hacer pilates con las neuronas: estirarlas, sorprenderlas, sacarlas de su rutina y presentarles novedades inesperadas y divertidas a través de las emociones, del olfato, la vista, el tacto, el gusto y el oído.

Además, retarlas con crucigramas, juegos como rompecabezas o ajedrez. ¿El resultado? El cerebro se vuelve más flexible, más ágil, y su capacidad de memoria aumenta.

También expresa el especialista en neurología que otra cosa que mantiene el cerebro sano es tener un cuerpo sano, ayudarse con una dieta balanceada, evitar las grasas y los excesos de carbohidratos y azúcar, hacer ejercicio regular y mantener una salud cardiovascular lo más apropiada.

“Si hay problemas de tensión alta no está activando su cerebro. Con los problemas de corazón su cerebro no está cuidado, si fuma está llenando de tóxicos el organismo, si se embriaga o utiliza drogas alucinógenas, lo que hace es comenzar a dañarlo y está comprobado que mata neuronas”.

Recuerde que lo más importante es que usted y cada huella que queda en su memoria hará parte de su historia. Aplicar estos ejercicios podría ser la clave.



Póngalos en práctica


Algunos ejemplos de ejercicios que expanden su memoria:

1. Bañarse con los ojos cerrados. Sólo con el tacto, localice las llaves de agua, ajuste la temperatura del agua, busque el jabón. Verá cómo sus manos notarán texturas que nunca antes había percibido.

2. Usar la mano no dominante. Coma, escriba, abra la crema dental, lávase los dientes, abra el cajón con la mano que más trabajo le cueste usar. Péinese, báñese, píntese, aféitese, lave los dientes con su mano no dominante.

3. Lea en voz alta. Se activan distintos circuitos que los que usa para leer en silencio.

4. Cambie sus rutas. Tome diferentes rutas para ir al trabajo, a su casa.

5. Cambie sus rutinas. Haga cosas diferentes. Fuércese a salir, conocer y charlar con personas de diferentes edades, trabajos e ideologías. Experimente lo inesperado. Use las escaleras en lugar del ascensor. Salga al campo, camínelo, huélalo.

6. Cambie las cosas de lugar. Al saber dónde está todo, el cerebro ya construyó un mapa. Por ejemplo, cambie el lugar del pote de la basura; verá la cantidad de veces que tirará el papel al viejo lugar.

7. Aprenda algo nuevo. Cualquier cosa puede servir, aprenda fotografía, cocina, yoga, estudie un nuevo idioma. Si le gusta, arme rompecabezas, tápase un ojo para que pierda la percepción de la profundidad, por lo que el cerebro tendrá que confiar en otras vías.

8. Identifique las monedas. Ponga en su auto una taza con varias monedas diferentes y téngalas a la mano para que, mientras está esperando en el semáforo, con los dedos trate de identificar la denominación de cada una.

9.- Cambie el mouse de la computadora al lado contrario de donde lo usa comúnmente.



Las neurotrofinas


Son moléculas que producen y secretan las células nerviosas, y actúan como alimento para mantenerse saludables tanto a ellas como a las sinapsis. Cuanto más activas estén las células del cerebro, mayor cantidad de neurotrofinas producen; esto genera más conexiones entre las distintas áreas del cerebro.




El dato


50 mil Cantidad de neuronas que se mueren a diario en el cerebro de una persona.




Aprendizaje


El periodo máximo de la atención continua del cerebro es de 45 minutos, aunque hay personas que les puede durar máximo 10 minutos. Esto aplica para el estudio o cuando se está productivo en un trabajo, de ahí la necesidad de hacer pausas activas.

viernes, 24 de agosto de 2007

Recuerdos que atormentan a la memoria

Fuente: Diario EL Universal (México)
Fecha: 11 de Agosto de 2007
Autor: Cinthya Sánchez

Cuando una persona no supera en un mes la experiencia de sucesos inesperados o violentos, puede desarrollar el Trastorno de Estrés Postraumático. El tratamiento consiste en terapias de conducta y socioeducativas, señala especialista
Cada nuevo temblor en la ciudad de México, le despierta al “monstruo” que reposa en su mente desde hace más de 20 años. Pasado el tiempo del movimiento, simplemente no puede sacarse del pensamiento las imágenes que vivió el 19 de septiembre 1985. La noche en que sucede un nuevo sismo y todas las noches siguientes la escena se repite y se repite en su mente “como si la viviera de nuevo”: Son las 7 de la mañana con 19 minutos, ella está de pie en su sala. La tierra se mueve y el rechinido de las paredes es sutil comparado con lo que miran sus ojos cuando por la ventana ve como se desmorona su paisaje de todos los días: el edificio de enfrente.

Aunque ahora viva fuera de Tlatelolco y han pasado años de aquel terremoto. Marcela trae en el pensamiento un recuerdo que le dura las 24 horas del día y que su mente decidió cobrarle años después. Hoy el miedo eriza cada proporción de su piel. Sus pensamientos se resumen a muerte, devastación y peligro. Por las noches no puede dormir, durante el día se siente angustiada al grado de salirse a la calle por el temor de un nuevo sismo.

Con los ojos cerrados o abiertos recuerda la escena de aquel acontecimiento. Poco a poco “el monstruo” ha ganado terreno, primero le interrumpió el sueño, después la hizo perder el trabajo, fue entonces cuando se dio cuenta que su “monstruo”, como ella le llama al miedo, le había ganado. Acudió a terapia psicológica. El diagnóstico: Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) de inicio retardado.

Por lo tanto, Marcela forma parte del 60% de personas que experimentan un suceso traumático durante su vida y del 20% que desarrollan TEPT, que es una alteración psicológica que refleja el desarrollo de síntomas característicos después de la exposición a eventos estresantes o de gran magnitud.

Los síntomas del TEPT son ideas, sentimientos e imágenes angustiosos que recapitulan el suceso traumático. Para padecerlo, el individuo tuvo que haber estado expuesto a un suceso traumático que involucre componentes que pongan en peligro su vida —de forma real o percibido así por el individuo—, dice Carolina Santillán, psicoterapeuta cognitivo conductual de la clínica especializada en estrés y depresión Integra.

Después del hecho traumático, el trastorno se experimenta durante más de un mes y causa angustia clínicamente significativa o deterioro del funcionamiento ocupacional y social que debe ser manejada por profesionales.

“En México, la máxima tasa de TEPT se presenta con la agresión con violencia (incluida la violación) y en segundo lugar, la muerte repentina e inesperada de un ser querido. En Estados Unidos, 80% de los pacientes experimentan estos trastornos adicionales, como depresión y tendencia suicida y son frecuentemente el motivo de consulta”, explica Carolina Santillán.

Los sucesos traumáticos están caracterizados por una sensación de horror, impotencia, lesiones graves, o amenaza de lesiones graves, o muerte. Estos sucesos afectan tanto a los sobrevivientes y rescatistas como a los amigos y familiares de las víctimas. De la misma manera, pueden causar impacto en todos aquellos que han vivido el suceso tanto directamente como por televisión.

Entre los síntomas de revivir el suceso se encuentran las escenas retrospectivas involuntarias (o flashbacks), las pesadillas y las reacciones emocionales y físicas extremas ante las memorias del suceso. Las reacciones emocionales pueden incluir sentimientos de culpa, temor excesivo ante el dolor e insensibilidad en algunas situaciones. Las reacciones físicas pueden incluir temblor incontrolable, escalofríos, palpitaciones y dolores de cabeza por tensión.

Aunque físicamente también se manifiesta pues las personas experimentan náusea, mareo y cambios de apetito, además de trastornos del sueño así como sensación de abstinencia de las actividades diarias. Es posible que pasen de semanas a meses antes de que una persona comience a sobre ponerse a un trauma y a sentirse normal.

“La mayoría de los afectados por un suceso traumático dicen sentirse mejor tres meses después de haber transcurrido el incidente. Si los problemas empeoran o duran más de un mes después del suceso, es posible que estemos frente a un caso de trastorno por estrés postraumático”, explica Santillan.

La Asociación Americana de Trastornos de la Ansiedad indica que de 15% a 30% de los tres millones y medio de hombres y mujeres que combatieron en Vietnam, han sufrido trastorno de estrés postraumático.

El Estrés Postraumático ha existido a lo largo de la historia pues los seres humanos han estado experimentando tragedias y desastres. Así, durante años se le conoció como Neurosis de Guerra, Neurosis Traumática, Síndrome Post-Vietnam o Fatiga de Batalla (Meichenbaum,1994).

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV) reconoció por primera vez el Trastorno por Estrés Postraumático como una entidad diagnóstica diferenciada en el año 1980. Fue categorizado como un trastorno de ansiedad por la característica presencia de ansiedad persistente, hipervigilancia y conductas de evitación fóbica.
Los tratamientos
Para tratar el estrés postraumático se utilizan dos enfoques principalmente, el psicoeducactivo y la terapia cognitivo-conductual.

El enfoque psicoeducativo implica proporcionar al paciente/familia información básica sobre su enfermedad, síntomas característicos y diversas estrategias de afrontamiento.

Esta primera categoría de tratamientos incluye compartir información básica con el sujeto, a través de libros, artículos y otros documentos de interés que permita adquirir al paciente nociones esenciales de conceptos relacionados con el trastorno como conocimientos de psicofisiología, introducción al concepto de respuesta de estrés y conocimientos jurídicos básicos relacionados con el problema.

En tanto, la terapia cognitivo-conductual se trata de una modificación de conducta o terapia de conducta donde se cambian patrones de pensamiento distorsionados y se entrena en habilidades de solución de problemas. En el caso de estrés postraumático es una de las terapias más recomendables pues la exposición que se maneja en la terapia permite que el paciente salga adelante del TEPT entre 8 y 15 sesiones.

Tanto por el número de estrategias eficaces de intervención disponibles como por la propia naturaleza multi-dimensional del trastorno, este enfoque es el más adecuado.

Nueva terapia contra la obesidad

Fuente: Diario La República (Argentina)
Fecha: 05 de Agosto de 2007



Las doctoras Mariela Sabadini y Silvia Sbdar hablaron de las causas del fracaso de los tratamientos que se inician para bajar de peso. Aseguraron que el principal factor para una de las enfermedades más difíciles de tratar es el terapéutico.


La obesidad es una enfermedad muy difícil de tratar y por ello muchos de los métodos habituales para bajar de peso resultan un fracaso total. Ante ello, las doctoras Mariela Sabadini, especialista en Nutrición Clínica en la Obesidad, y Silvia Sbdar, dedicada a la psiquiatría y psicología médica, formularon una estrategia que actúa, en principio, desde lo terapéutico y que pretende entregar al individuo las herramientas necesarias para afrontar los estereotipos y prejuicios de una sociedad que rinde culto a la delgadez y margina al obeso.


La obesidad es definida por un incremento en el porcentaje del tejido adiposo corporal, frecuentemente acompañado de aumento de peso cuya magnitud y distribución condicionan la salud del individuo. Se trata de una enfermedad epidémica, metabólica, crónica, heterogénea y estigmatizada que se determina, casi en el 70 por ciento de los casos, por factores genéticos y medioambientales, según lo detallaron las especialistas.

La mayoría de los pacientes que inician tratamientos para bajar de peso interrumpe el recorrido a mitad de camino por considerarlo un fracaso que generalmente encuentra su causa en el hecho de que no se reconoce el carácter multifactorial o heterogeneidad de los factores que la generan. “Es que a veces sólo se piensa que el obeso es una persona con gula y fiaquenta”, indicó una de las especialistas.


Identificaron como fuente de las constantes frustraciones en las metodologías adoptadas a “la poca especialización de quienes la tratan”, muchas veces “con una dieta sacada de un cajón, para todos igual y sin previa evaluación de las necesidades metabólicas, el gasto energético, el entorno, lugar que ocupa en la sociedad y los gustos alimentarios de cada paciente”. Es que a veces parece que “sólo importa la balanza y si no se cumple con ella, hay un enfoque sancionador”, enfatizaron.


Contra los ideales de belleza inalcanzables, los gurúes que pregonan la magia del descenso con dietas muy magras en las que sólo interesa el descenso, las jóvenes especialistas proponen considerar la problemática del obeso desde lo psicológico, es decir, preguntándose “qué hay en su vida que lo lleva a comer, cuál es la necesidad emocional que quiere saciar y cuál es el vacío que quiere llenar”.


Para ello, desarrollaron una estrategia terapéutica en la que proponen articular aspectos nutricionales, farmacológicos, físicos y cognitivos conductuales. En primer lugar aconsejan enfrentarse con las consecuencias psicosociales de la estigmatización de la que es objeto la obesidad, pudiendo interactuar como factores desencadenantes de trastornos de ansiedad, atracones, disturbios de la imagen corporal, depresión, baja autoestima, trastornos sexuales y abuso de sustancias.


Para alcanzar resultados óptimos, dejan al alcance de los enfermos varias terapias, entre ellas la motivacional, donde se busca resolver la ambivalencia frente al cambio; la psicoeducación, con información acerca de la enfermedad que le permita cambiar actitudes y comportamientos; la cognitiva conductual, para crear habilidades que promuevan cambios de conducta, afianzamiento del cambio y prevención de recaídas; las psicoterapias psicoanalíticas, desde donde se trabaja la ansiedad, los atracones aislados, los trastornos afectivos y la autoestima; el abordaje grupal y, finalmente, la terapia de la imagen corporal, “que en materia de obesidad se torna básico y fundamental”, concluyeron las médicas.

Las encuestadoras enfrentan los mitos del neuromarketing

Fuente: InfobaeProfesional (Argentina)
Fecha: 24 de Agosto de 2007
Autor: Alicia Vidal (avidal@infobae.com)





El análisis de las reacciones del cerebro frente a los estímulos marcarios se presenta como una panacea. Pero los analistas de ID Millward Brown defienden el valor único de las encuestas y los sondeos como herramientas explicativas.

“El neuromarketing no puede ser un reemplazo para las encuestas , en todo caso puede ser un complemento” expresó Lucas Waissman, director de estudios cualitativos de ID Millward Brown, a infobaeprofesional.com al culminar el encuentro regional latinoamericano.

El encuentro celebrado por la filial porteña de Millward Brown apuntó a desmitificar de algún modo que las encuestas podrán reemplazarse por otro tipo de instrumentos que solamente operen con máquinas.

"Con estos métodos se puede tener el reconocimiento de que hay mucha emoción ante determinado estímulo pero después hay que saber si la emoción es buena o mala por ejemplo y eso requiere preguntar” reafirmó Waissman.

El neuromarketing se define por la aplicación de técnicas de la neurociencia al campo del marketing. A través de la medición de la “actividad cerebral” ante determinados estímulos se busca predecir el comportamiento y conducta del consumidor. Uno de los cultores y defensores locales de este abordaje es Néstor Braidot.

Las técnicas incluyen a veces someterse a situaciones similares a las de una tomografía computada o una resonancia magnética. Una de las últimas comprobaciones de este tipo de aplicaciones dio como resultado que: “el cerebro responde mejor a las grandes marcas” (Christine Born).

En paralelo Millward Brown corroba con datos empíricos por entrevistas: que las marcas emocionalmente más atractivas son marcas más fuertes. O sea, se pretende plantear que por ahora el tipo de conclusiones que se obtienen a través del neuromarketing son igualmente accesibles al nivel de la investigación de mercado más tradicional. “El riesgo es la malainterpretación de los resultados” detalló el director de estudios cualitativos de ID Millward Brown.

La presentación de Julia Gonzalez Treglia, también del equipo cualitativo de ID Millward Brown, destacó cómo se puede ver el “magnetismo de las marcas” al analizar a través de encuestas si hay una emocionalidad positiva alta o baja. Preguntas básicas como “¿Cuál de estas marcas ama o adora u odia o detesta más?” permiten armar un mapeo de preferencias marcarias.
A su vez, también mostraron evidencia de cómo se puede analizar por un lado el movimiento del impacto cerebral ante un spot y cómo se puede concluir algo similar a través de la técnica del “movimiento del mouse” (conocido técnicamente como Trace Link).

El caso de estudio es el de un comercial para un limpiador conocido como Vim en Canadá (que no es ni más ni menos que nuestro Cif).


Más allá de lo que “dicen” las ondas cerebrales hay otro tipo de registros que son visibles y de algún modo tangibles. Como las expresiones faciales. Paul Ekman, es un especialista en la materia y ha generado un sistema de reconocimiento de emociones a partir del análisis pormenorizado de los rostros. Incluso se admite que este tipo de “registros faciales” son universales y no están restringidos a determinadas culturas.

No por nada recientemente se difundió por ejemplo la clave de la "cara de la Mona Lisa" diciendo que tenía un “83% de felicidad”. Esto mismo que permite analizar una emblemática obra de arte también se aplica al marketing para ver cómo reaccionan ante una publicidad o un producto.

Desde ID Millward Brown son contundentes en sus conclusiones. “El aporte principal de la neurociencia son sus aprendizajes y teorías sobre el funcionamiento del cerebro humano y sobre cómo tomamos decisiones. Pero, la moda del neuromarketing y el neuro market research…es una moda vacía”.





Más allá de este tipo de herramientas sofisticadas la investigación valora cada vez más las técnicas que permiten “estar cerca del consumidor”. Los focus group siguen siendo la práctica más difundido. Pero también siguen vigentes las entrevistas en profundidad o los minigrupos. A su vez, también se animan a instalarse en la casa de los consumidores para saber cómo cocinan, cómo ven la tele o cómo se toman las decisiones marcarias e incluso también hacen “tours de compras” para entender cuál es la lógica para llenar el changuito.

Igualmente los investigadores de mercado siguen enfrentándose a requerimientos del tipo “lo quiero ya”. Waissman detalló: “a veces termina un focus group y pretenden que estén los resultados para el día siguiente dejando de lado el análisis como si fuera un ”. Y como en muchas prácticas la rapidez puede ser enemiga de lo bueno. Pero también hay reacciones positivas de los clientes, en general grandes anunciantes como Unilever con mucho bagaje de “research”, que saben que hay que darle tiempo al análisis. Y otro dato del momento es que se está tomando conciencia de incorporar el análisis de los avisos publicitarios en un proceso más anticipado. Cuando el spot ya está filmado y casi listo para emitirse hay mucho en juego y muchos prefieren seguir de largo porque escuchar un consejo de “suspender” o “modificar” puede involucrar una pérdida. O sea, cuando las “cartas están echadas” ya no hay mucho margen para el consejo.

Puntos Importantes
El neuromarketing se define por la aplicación de técnicas de la neurociencia al campo del marketing. A través de la medición de la “actividad cerebral” ante determinados estímulos se busca predecir el comportamiento y conducta del consumidor.

Las técnicas incluyen a veces someterse a situaciones similares a las de una tomografía computada o una resonancia magnética

“El aporte principal de la neurociencia son sus aprendizajes y teorías sobre el funcionamiento del cerebro humano y sobre cómo tomamos decisiones. Pero, la moda del neuromarketing y el neuro market research…es una moda vacía”

Pero también hay reacciones positivas de los clientes, en general grandes anunciantes como Unilever con mucho bagaje de “research”, que saben que hay que darle tiempo al análisis.

Alicia Vidal (avidal@infobae.com)Infobaeprofesional.com

Estamos cerca de crear la vacuna para el amor, asegura el científico Rodolfo Llinás

Fuente: Caracol Radio (Colombia)
Fecha: 24 de Agosto de 2007




El neurocirujano Rodolfo Llinás, director del Departamento de Neurociencia de la Universidad de Nueva York reveló en Caracol Radio que la ciencia no esta lejos de crear la vacuna que incite al amor porque ya se conoce la estructura química y hormonal que lo genera.


"No debería sorprendernos que pronto se produzcan noticias sobre este tema. La medicina ya ha avanzado en el conocimiento hormonal del ser humano", aseguró el investigador quien añadió bromeando "lo dificil del tema sería establecer para quien se le aplica esa vacuna y con relación a quien".

El médico, uno de los líderes de la neurociencia moderna está de visita en Colombia donde dicta conferencias relacionadas con sus investigaciones sobre el papel qe las neuronas en el pensamiento y el comportamiento humanos.


"Vivimos en una especie de realidad virtual y aunque el estado interno que denominamos mente es guiado por los sentidos, también es generado por la actividad eléctrica que realiza el cerebro", aseguró el investigador.


Rodolfo Llinás anunció en Caracol radio su participación en el Proyecto Explora, una especie de centro interactivo tipo Maloka que será inaugurado en la ciudad de Medellín para promover el acercamiento de los jóvenes a la ciencia y la tecnología.


Rodolfo Llinás nació en Bogota y desde hace 28 años es director del Departamento de Fisiología y Neurociencia de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York.




El 17 de junio de 2002 fue investido como miembro de la Academia Francesa de la Ciencia, siendo el primer colombiano en recibir tal distinción.


Es también Miembro de la Academia de la Ciencia de los estados Unidos y de la Real Medicina española.


Ha publicado mas de 500 trabajos científicos y catorce libros, entre ellos El Cerebro y el Mito del Yo, con prólogo de su amigo Gabriel García Márquez.

jueves, 23 de agosto de 2007

Cuando la memoria falla es hora de agilizar el cerebro

Fuente: Infobae.com
Fecha: 23 de Agosto de 2007







Olvidarse de las cosas no es sólo una cuestión de personas mayores, muchos jóvenes también padecen la falta de atención y concentración. Algunos consejos para recuperar el estado de alerta
Existen estudios científicos que demuestran que una persona de 65 años tiene la misma facilidad de aprender un número similar de palabras que una persona de 30. Lo que disminuye es la atención y la concentración, es decir, el estado de alerta, que es totalmente inconsciente.

Pero si se estimula el cerebro, se puede tener una calidad de vida a nivel cognitivo neuronal muy buena aún a una edad avanzada, según escribe la especialista Karina Rodríguez Chiw en Todamujer.com.

Para recuperar la memoria y decirle adiós a los olvidos es necesario practicar movimientos (repetitivamente) que requieran de una atención activa, como resolver rompecabezas o analizar un posible negocio.

Es importante poner en juego el hemisferio cerebral izquierdo, que es la parte analítica y lógica; y el hemisferio cerebral derecho, la parte intuitiva y espacial.


Algunos ejercicios mentales:
- Resolver un crucigrama

- Prepararse para un examen

- Aprender de memoria un texto difícil

- Recordar los nombres de los antiguos maestros o profesores

- Pintar con los dedos

- Realizar una actividad con una mano diferente a la que estamos acostumbradas a hacerlo (por ejemplo peinarse)

- Armar un rompecabezas

- Aprender un nuevo idioma

- Leer un libro que no sea del tipo de lectura a la cual estamos habituadas

- Deletrear palabras al revés

- Formar nuevas palabras con determinadas letras

- Repetir frases hacia atrás, palabra por palabra, después de haberlas leído una vez hacia delante.

- Recitar una serie de números ascendente mientras se escribe otra descendente.

Dicen que los gestos ayudan a aprender

Fuente: Clarín.com (Washington Post)
Fecha: 07 de Agosto de 2007
Autor: Silvia S. Simonetti (Traducción)


THE WASHINGTON POST ESPECIAL
Los docentes que usan gestos para explicar una idea logran que ésta sea mejor entendida, según muestran las investigaciones. Y los estudiantes que hacen gestos de forma espontánea cuando están trabajando con ideas nuevas las recuerdan durante más tiempo que aquellos que no mueven sus manos.


La docente norteamericana Susan Wagner Cook está trabajando con chicos de la escuela primaria para descubrir si los gestos hechos de forma espontánea por muchos alumnos son un reflejo del hecho de que lo están entendiendo o algo que los ayuda a aprender. Sus hallazgos podrían aportar nuevas perspectivas en los campos de la neurología, la psicología cognitiva y la educación.


"Quedé sorprendido por lo sofisticado y centrado que se ha vuelto este campo", observó David McNeil, profesor emérito de Psicología y Lingüística en la Universidad de Chicago, semillero de los estudios sobre gestos en donde Cook hizo sus originales trabajos sobre su valor didáctico.


Los neurólogos descubrieron por ejemplo que la parte del cerebro que controla los movimientos de la mano se muestra activa también cuando la gente resuelve problemas matemáticos.


El investigador Arthur Glenberg, de la Universidad de Wisconsin, mostró que cuando se pide a los chicos de primaria que muevan objetos mientras leen un cuento —como ubicar un granjero de juguete sobre un tractor— tienen una mejor performance luego en las pruebas en las que se les pregunta qué pasó en esas historias. Los trabajos de Cook van más allá y muestran que hasta los gestos abstractos pueden mejorar el aprendizaje.


La forma cómo los gestos consolidan la nueva información sigue siendo un misterio. Una de las posibilidades es que los gestos ayudan al oyente a centrarse en lo que se está diciendo; otra, es que los gestos aligeran la carga cognitiva durante la solución de un problema, lo que deja más capacidad mental para la memoria.


TRADUCCION: Silvia S. Simonetti

miércoles, 22 de agosto de 2007

Trastornos de ansiedad en la infancia

Fuente: El Porvenir (México)
Fecha: 22 de Agosto de 2007
Autor: Gloria Marsellach




La ansiedad es una emoción que surge cuando la persona se siente en peligro, sea real o no la amenaza.


Es una respuesta normal y adaptativa ante amenazas reales o imaginarias más o menos difusas que prepara al Organismo para reaccionar ante una situación de peligro.


Los temores se convierten en la niñera del crío cuando éste comienza a alejarse de la madre y empieza a explorar el mundo por sí solo.


Los tres tipos de temores más firmemente establecidos en la especie humana son: El miedo a los animales, reminiscencia del temor evolutivo a los depredadores.


El miedo a los daños físicos, vestigio atávico del temor a los peligros que se pueden encontrar en la naturaleza.


El miedo a la separación, que actúa en consonancia con los anteriores y que permite retener a los niños pequeños cerca de sus madres protegiéndolos del entorno peligroso.


Hay ocasiones en que las respuestas de ansiedad no desempeñan una función adaptativa, se disparan de forma totalmente incontrolada y son causa de sufrimiento para los niños que las experimentan.


Surgen, en estas circunstancias, como un "miedo sin saber de qué". En el caso de los trastornos de ansiedad, las respuestas de temor funcionan como un "dispositivo antirrobo defectuoso", que se activa y previene de un peligro inexistente.


EL MIEDO EN LA INFANCIA

Cuando la ansiedad remite a estímulos específicos, se habla propiamente de miedo.


La mayoría de los niños experimentan muchos temores leves, transitorios y asociados a una determinada edad que se superan espontáneamente en el curso del desarrollo.


El miedo constituye un primitivo sistema de alarma que ayuda al niño a evitar situaciones potencialmente peligrosas.


El miedo a la separación es la primera línea de defensa; si se rompe ésta, entonces entran en acción los miedos a los animales y a los daños físicos.


Desde esta perspectiva, los miedos son respuestas instintivas y universales, sin aprendizaje previo, que tienen por objetivo proteger a los niños de diferentes peligros.


Los miedos innatos se pueden agrupar en cinco categorías generales:

  • Miedo a los estímulos intensos.
  • Miedo a los estímulos desconocidos, como por ejemplo, el temor a los extraños.
  • Miedo a la ausencia de estímulos, como por ejemplo, la oscuridad.
  • Miedo a estímulos que han sido potencialmente peligrosos para la especie humana en el transcurso del tiempo, como la separación, las alturas, las serpientes u otros animales salvajes.
  • Miedo a las interacciones sociales con desconocidos.

MIEDOS EVOLUTIVOS NORMALES MÁS FRECUENTES EN LAS FASES DEL DESARROLLO INFANTIL

El niño de 0 a 1 año suele responder con llanto a los estímulos intensos y desconocidos, así como cuando cree encontrarse desamparado.

En los niños de 2 a 4 años aparece el temor a los animales.

En los niños de 4 a 6 años surge el temor a la oscuridad, a las catástrofes y a los seres imaginarios (como brujas y fantasmas) así como el contagio emocional del miedo experimentado por otras personas y la preocupación por la desaprobación social.

Entre los 6 y los 9 años pueden aparecer temores al daño físico o al ridículo por la ausencia de habilidades escolares y deportivas.

Los niños de 9 a 12 años pueden experimentar miedo a la posibilidad de catástrofes, incendios, accidentes; temor a contraer enfermedades graves; y miedos más significativos emocionalmente, como el temor a conflictos graves entre los padres, al mal rendimiento escolar, o, en ambientes de violencia familiar, el miedo a palizas o broncas.

Entre los adolescentes de 12 a 18 años tienden a surgir temores más relacionados con la autoestima personal (capacidad intelectual, aspecto físico, temor al fracaso, etc.) y con las relaciones interpersonales.

Los miedos infantiles expuestos son muy frecuentes y pueden afectar hasta al 40-45% de los niños.

Son, por ello, normales, aparecen sin razones aparentes, están sujetos a un ciclo evolutivo y desaparecen con el transcurso del tiempo, a excepción del miedo a los extraños que puede subsistir en la vida adulta en forma de timidez.

LAS FOBIAS

Cuando los miedos infantiles dejan de ser transitorios hablamos de fobias.

Las fobias son una forma especial de miedo que responde a las siguientes características: Ser desproporcionadas a la situación que desencadena la respuesta de miedo y/o estar relacionadas con estímulos que no son objetivamente peligrosos.

No poder ser eliminadas racionalmente. Estar más allá del control voluntario. No ser específicas de una edad determinada.

Son de larga duración. Interferieren considerablemente en la vida cotidiana del niño en función de las respuestas de evitación.

Las fobias infantiles suelen aparecer con más frecuencia entre los 4 y 8 años.

CLASIFICACION DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD EN LA INFANCIA

Los trastornos de ansiedad en la infancia pueden clasificarse en tres grandes apartados dentro de los cuales aparecen otros tal como podemos ver en la siguiente lista:

  • TRASTORNOS FÓBICOS: Fobias específicas, Fobia escolar y Trastornos de evitación.
  • TRASTORNOS DE ANSIEDAD SIN EVITACIÓN FÓBICA: Ansiedad de separación y ansiedad excesiva.
  • OTROS TRASTORNOS DE ANSIEDAD: Trastorno obsesivo-compulsivo y trastorno mixto de ansiedad y depresión.

TRASTORNOS FÓBICOS

Las fobias específicas pueden interferir de una forma considerable en la vida cotidiana del niño.

Su pronóstico es que tienden a remitir espontáneamente con el paso del tiempo en períodos que oscilan entre 1 y 4 años.

Algunos ejemplos son: la fobia a la oscuridad, la fobia a los perros o la fobia a los médicos.

La fobia a la oscuridad puede producir una fuerte ansiedad por la noche en el momento de ir a la cama, así como rabietas y negativas a dormir fuera de casa.

La fobia a los perros puede llevar al niño a utilizar caminos más largos o rodeos innecesarios para llegar a casa o al colegio.

La fobia a los médicos puede impedir los controles preventivos, así como dificultar la administración de tratamientos beneficiosos.

La fobia escolar se refiere al rechazo prolongado que un niño experimenta a acudir a la escuela por algún tipo de miedo relacionado con la situación escolar.

Es poco frecuente y tiende a darse entre 3-4 años o bien, 11-12 años. Afecta a un mayor número de niños que de niñas.

Su comienzo en niños pequeños es repentino mientras que en mayores y adolescentes es más gradual, de carácter más intenso y grave y con peor pronóstico.

Desde una perspectiva clínica, la fobia a la escuela viene precedida o acompañada habitualmente de síntomas físicos de ansiedad (taquicardia, trastornos del sueño, pérdida de apetito, palidez, naúseas, vómitos, dolor de cabeza) y de una anticipación cognitiva de consecuencias negativas asociadas a la escuela así como de una relación muy dependiente con la madre y de la proliferación de temores inespecíficos (a la oscuridad, a los ruidos).

El resultado es la conducta de evitación. La fobia escolar está asociada a otros trastornos clínicos, como la depresión y una baja autoestima.

Algunos factores predisponentes de la fobia escolar son la existencia de trastornos de ansiedad o de depresión entre los padres, factores relacionados con la escolaridad como el temor a un profesor o sucesos vitales negativos como una enfermedad prolongada o la separación de los padres.

En resumen, la fobia escolar es un fenómeno complejo que puede denotar la existencia de una fobia específica (temor a ser herido en los juegos de recreo), de una fobia social (temor a ser ridiculizado), de un trastorno obsesivo-compulsivo (temor a ser ensuciado) o de una ansiedad de separación propiamente dicha.

El trastorno de evitación se caracteriza por la excesiva evitación del contacto con personas desconocidas durante un período superior a 6 meses e interfiere en las relaciones sociales con los compañeros de juego o de colegio.

Todo ello está unido a un claro deseo de afecto y de aceptación de uno mismo ante los demás.

Este trastorno sólo se diagnostica a partir de 2,5 años puesto que a una edad más temprana puede tratarse simplemente del temor evolutivo normal a las personas extrañas al niño.

Estos niños suelen ser inseguros, tímidos, con poca confianza en sí mismos y poco asertivos.
Como consecuencia de este trastorno, los niños pueden tener dificultades para adquirir las habilidades sociales necesarias en el proceso de adaptación a un ambiente que les resulta a estas edades enormemente cambiante.

El aislamiento social y la depresión pueden ser las consecuencias de este trastorno.

TRASTORNOS DE ANSIEDAD SIN EVITACIÓN FÓBICA

La ansiedad de separación es la ansiedad desproporcionada que experimenta un niño cuando se separa real o supuestamente de sus seres queridos, especialmente de la madre.

La ansiedad de separación constituye un sistema de protección en los primeros meses y años de la vida del niño.

La atenuación posterior de esta ansiedad, a medida que el niño adquiere una mayor movilidad física, es suplida por la aparición de temores específicos, como el miedo a la oscuridad, a las alturas o a los extraños, que reemplazan dicho mecanismo protector.

Este trastorno incluye la presencia de miedos irracionales (a estar solos, a irse a la cama con la luz apagada, etc.), de trastornos del sueño (pesadillas especialmente) y de ansiedad global, así como la anticipación de consecuencias negativas, como la sensación de que algo malo va a ocurrir o la certeza de que ya no va a volver a ver a los seres queridos.

Los niños afectados por este trastorno cuentan con una edad media de 9 años y se distribuyen entre ambos sexos, con cierto predominio de las niñas sobre los niños y de los niveles socioeconómicos bajos.

Si bien no suele prolongarse más allá de los 14-16 años, puede ser un predictor de la agorafobia/trastorno de pánico o incluso de depresión en la vida adulta.

La ansiedad excesiva es un trastorno caracterizado por la presencia de ansiedad persistente y generalizada en situaciones muy diversas, no limitadas a la separación de los seres queridos, y por la aparición de temores anticipatorios ante dichas situaciones.

La tensión y el perfeccionismo están siempre presentes en dicho trastorno. Los niños afectados por este trastorno cuentan con una edad media de 13 años y se distribuyen por igual entre ambos sexos, con un cierto predominio de los niveles socioeconómicos medios y altos.

Este trastorno aparece con frecuencia en familias reducidas cuyos miembros viven constantemente preocupados por la obtención de éxitos, con una dinámica de sobreexigencia que los niños no son siempre capaces de asimilar.

En cuanto al pronóstico, la ansiedad excesiva surge sin un comienzo claro y tiende a cronificarse con el transcurso del tiempo, con un agravamiento adicional ante las situaciones de estrés y con la aparición de síntomas diversos (tics, miedo a hablar en público).

OTROS TRASTORNOS DE ANSIEDAD

El trastorno obsesivo-compulsivo se compone de obsesiones (pensamientos ilógicos desagradables que surgen reiteradamente y que sobrevienen contra la voluntad del sujeto) y de compulsiones (conductas repetitivas sin sentido en sí mismas, pero que consiguen suprimir o reducir la ansiedad inducida por las obsesiones).

Este cuadro clínico es más propio de la vida adulta y resulta poco frecuente en la infancia.
Las conductas rituales y las perseveraciones son un rasgo de desarrollo normal entre los 7 y los 8 años.

En unos casos tienen un carácter lúdico y en otros sirven para controlar la ansiedad así como para facilitar la socialización.

Entre los 7 y los 11 años pueden surgir rituales relacionados con el coleccionismo. La edad de inicio se sitúa en torno a los 9,5 años en los niños y los 11 años en las niñas, con un desarrollo habitualmente gradual y en sujetos con un cociente intelectual más bien alto.

Este problema puede surgir con más frecuencia en niños con un código moral rígido y que experimentan, por tanto, sentimientos de culpa con frecuencia.

Los niños y adolescentes con trastornos depresivos suelen presentar síntomas de ansiedad, de ahí a llamar al trastorno mixto de ansiedad y depresión.

ETIOLOGIA DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD EN LA INFANCIA

En el origen de los trastornos de ansiedad desempeñan un papel importante, por un lado, los acontecimientos estresantes como el divorcio de los padres en los períodos críticos de la infancia y, por otro, el estilo educativo de los padres con los hijos.

En concreto, hay una estrecha relación entre la ansiedad materna, la sobreprotección de los hijos y las respuestas de ansiedad por parte de éstos.

El temperamento del niño desempeña asimismo un papel importante y refleja la predisposición hereditaria general.

Los niños ansiosos tienden a responsabilizarse excesivamente de los fracasos, experimentan dificultades para generar alternativas de actuación y discriminar las que son efectivas de las que no lo son y por último, suelen ser lentos en la toma de decisiones.

La atención excesiva del niño a sus propias reacciones y a sus propios pensamientos contribuye a desarrollar y mantener la ansiedad.

TRATAMIENTO DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD EN LA INFANCIA

Las técnicas terapéuticas más utilizadas son las mismas que las que se usan en el tratamiento de los adultos.

Más que en aspectos conceptuales, las diferencias radican en la adaptación del procedimiento a la edad y a las características del niño.

Las técnicas más frecuentes son las siguientes:

  • Técnicas de exposición
  • Relajación
  • Técnicas de modelado
  • Práctica reforzada
  • Escenificaciones emotivas
  • Técnicas cognitivas como la terapia racional emotiva
  • Tratamientos psicofarmacológicos
  • La exposición a los estímulos fóbicos puede hacerse en imaginación o en vivo y constituye el tratamiento psicológico más eficaz para hacer frente a las conductas de evitación que aparecen en las fobias específicas.

En niños menores de 11 años se recomienda no utilizar la imaginación. También se recomienda esta técnica en los trastornos obsesivo-compulsivos puesto que en los casos adultos tiene un gran éxito.

La relajación es un medio de aprender a reducir la ansiedad inespecífica y obtener control de la mente.

Es una técnica terapéutica útil en la ansiedad excesiva y la ansiedad de separación. El método más utilizado es la Relajación progresiva de Jacobson consistente en tensar y relajar los principales grupos musculares del cuerpo al tiempo que el sujeto se concentra en las sensaciones relacionadas con la tensión y relajación.

A pesar de no ser adecuado por debajo de los 8 años, se ha establecido un programa de adaptación para niños menores de estas edades.

Las técnicas de modelado están fundamentadas en el papel tan importante que desempeña en el aprendizaje, facilitación y modificación de conductas, la observación en un modelo de comportamientos adecuados por parte de un observador.

La práctica reforzada está enfocada en la adquisición de conductas nuevas adaptativas más que en la eliminación de las respuestas de ansiedad.

La terapia tiende a hacer perder al estímulo su valor ansiógeno enseñando a la persona una nueva conducta que le permita hacer frente a la situación lo más eficazmente posible.

Está indicada en el tratamiento de la fobia escolar y el trastorno de evitación. Las escenificaciones emotivas son la combinación de la exposición en vivo, el modelado participante y la práctica reforzada.

Con esta aplicación conjunta se trata de potenciar los resultados terapéuticos que se pueden obtener con cada uno de ellos por separado.

Muy útil para tratar fobias específicas en niños muy pequeños. Las preocupaciones de un niño pueden derivar del modo, no siempre correcto, en que percibe la realidad y de los recursos que cree disponibles para afrontarla.

Los pensamientos generados pueden guiar la conducta e incluso las emociones del niño.
Si están distorsionados, pueden dar lugar a pensamientos negativos muy a menudo presentes en los niños con trastornos de ansiedad.

De ahí la utilización de las técnicas cognitivas para su tratamiento puesto que con ellas podemos conseguir modificar dichos pensamientos y sustituirlos por otros más adecuados o adaptativos.

Su utilidad, sin embargo, está limitada a los niños mayores. Los psicofármacos son una ayuda complementaria al tratamiento psicológico y no deben utilizarse en niños menores de 6 años.

CONCLUSIONES

A pesar de no existir muchos estudios o bibliografía sobre los trastornos de ansiedad en la infancia en comparación con la existente en los adultos, creemos que por lo invalidantes que pueden ser dichos trastornos y su posterior consecuencia en la vida adulta, es necesario atender determinados signos de ansiedad visibles en nuestros hijos y tratarlos con ayuda de un psicólogo infantil para reducirlos y así mejorar la calidad de vida de nuestros niños. Esta es una forma de conducirles hacia una más satisfecha vida adulta.

Gloria Marsellach Umbert - Psicóloga

La importancia del buen dormir

Fuente: Chile.com







Durante el sueño alcanzamos una reparación física y psíquica completa...


Es evidente la importancia de un sueño normal y que tanto su exceso como déficit tienen marcadas repercusiones en la vida diaria. Es inevitable y aparece en condiciones muy adversas para el ser humano, sobreponiéndose incluso al hambre y riesgo vital. Además se sabe experimentalmente que su privación completa es fatal.


Según un estudio de la Escuela de Medicina de Harvard que se ha hecho público durante la reunión anual de la Academia Americana de Neurología que se celebra estos días en Boston (Estados Unidos), el sueño ayuda a fortalecer la memoria además de proteger los recuerdos frente a interferencias externas. Esto porque la falta de sueño causa concentraciones más elevadas de la hormona cortisol, que puede provocar la pérdida de memoria.


El estudio analizó cómo se produce el recuerdo de experiencias con o sin interferencias, es decir, cuando existen procesos de información en transcurso que entran en competencia con el acto de recordar.


En la investigación participaron 48 personas de entre 18 y 30 años que tenían rutinas saludables de sueño y que no tomaban medicamentos. Los participantes fueron divididos en cuatro grupos, en dos de ellos existían o no interferencias mientras se encontraban en vigilia, en los otros dos los participantes dormían y se aplicaban o no interferencias. A todos los grupos se les mostró los mismos 20 pares de palabras en la sesión de entrenamiento inicial.


En los grupos con participantes despiertos se mostraron las parejas de palabras a las 9 de la mañana y se les hizo una prueba 12 horas más tarde, a las 9 de la noche. En el caso de los grupos en los que los participantes dormían entre la sesión de entrenamiento y la prueba, la primera se produjo a las 9 de la noche y la segunda a las 9 de la mañana.


Antes de la prueba, a quienes integraban los grupos en los que se incluía información de interferencia se les proporcionó una segunda lista de palabras para recordar. La primera palabra de cada par era igual en ambas listas, pero la segunda palabra era diferente, lo que evaluaba la capacidad del cerebro para manejar informaciones que entraban en competencia, conocidas como interferencias.


El estudio descubrió que las personas que dormían después de aprender la información conseguían recordar más palabras. Los que participaban en el grupo del sueño sin interferencia fueron capaces de recordar un 12 por ciento más de pares de palabras de la primera lista que el grupo que se mantuvo despierto sin interferencias. La tasa de recuerdo fue un 44 por ciento superior en el grupo que había dormido y no había pasado por la prueba de la segunda lista de palabras de interferencia.


Importancia del Sueño

Es evidente la importancia de un sueño normal y que tanto su exceso como déficit tienen marcadas repercusiones en la vida diaria. Es inevitable y aparece en condiciones muy adversas para el ser humano, sobreponiéndose incluso al hambre y riesgo vital. Además se sabe experimentalmente que su privación completa es fatal.


Investigadores de la Universidad de Chicago afirman que dormir ni es pecado, ni una pérdida de tiempo, sino que es tan importante como el ejercicio para un organismo saludable, y es posible que evite la diabetes, la pérdida de memoria, la presión sanguínea alta y la obesidad.


Un equipo de investigadores encabezado por la Dra. Eve Van Cauter realizó el seguimiento de once hombres saludables durante dieciséis noches para monitorear su metabolismo y niveles hormonales.


En algunas noches los hombres durmieron ocho horas, en otras cuatro. La investigación demostró que la falta de sueño provocó que disminuyera en un cuarenta por ciento el tiempo que se toman los niveles de azúcar en la sangre para volver a la normalidad después de comer, así como una reducción del treinta por ciento en la capacidad de segregar insulina.


Estos dos factores conducen a la persona a comer en exceso y también son indicadores de la diabetes Tipo 2.


Los investigadores concluyeron que la falta de sueño tiene el mismo efecto en el organismo que la tensión de origen emocional. La conclusión es: trabaje menos y duerma más.

martes, 21 de agosto de 2007

Cómo descubrir los miedos y evitar que te dominen

Fuente: Infobae
Fecha: 21 de Agosto de 2007

Ser valiente y tener coraje no significa vivir sin temores. Pero sí puede resultar de gran ayuda. Infobae.com consultó un especialista que explicó los límites y en qué momento es preciso estar atento

En el mundo, tres de cada diez personas no pueden dominar sus niveles de ansiedad, en la Argentina alrededor de seis millones de personas los padecen (sólo cuarenta mil están bajo tratamiento), según datos de la Organización Mundial de la Salud.

“El miedo es una emoción normal que todos los animales superiores tenemos y que cumple una función muy importante porque detecta peligros y nos genera alertas de situaciones de riegos”, explicó Gustavo Bustamante, doctor en Psicología y representante de la Fundación Fobia Club.

Es que según el especialista, “miedo hay que tener, el problema es cuando es desmedido y desproporcionado”. Además, el miedo y la fobia son conceptos diferentes que tienden a confundirse.

Mientras el miedo es un sentimiento normal que se presenta ante un peligro inminente, las fobias, uno de los más frecuentes trastornos de ansiedad, es un temor irracional y exagerado ante objetos, animales o situaciones cuya peligrosidad no justifica esa reacción.

“Así como el miedo se aprende, también hay que aprender a manejar la ansiedad para que ella no nos maneje a nosotros, principalmente las personas que tiene alta sensibilidad”, describió Bustamante

Cómo detectarlos
Según Bustamante, es muy común que cuando la persona comienza a tener más miedo de lo esperado, se dé cuenta que el miedo es desmedido y quizás lo solucione inmediatamente. Pero cuando se trata de un trastorno de fobia o ansiedad, de pánico o de una persona obsesiva compulsiva, el desborde debe ser tratado.

El primer consejo para una persona sofocada por sus miedos es intentar afrontarlos. “Es bueno que alguien cercano le diga que lo intente, que se fije varias veces si puede hacerlo o resolverlo”, dijo el psicólogo. Y agregó que sólo en caso de que no pueda se necesita ayuda externa o un tratamiento.

“Lo primero que hay que lograr es quitar la respuesta de ansiedad patológica, luego ayudarla a detectar y corregir los pensamientos que están distorsionados o son disfuncionales y, por último, estimular para que poco a poco haga un hábito a eso que le tenía miedo”, destacó el especialista.

Una vez que se vencen las fobias o los temores excesivos, es hora de disfrutar. “Es normal que las personas al superarse se sientan muy seguros, entonces se divierten y aprenden a disfrutar la situación”, advirtió Bustamante.


Pasos valientes para poner en acción:
* Reflexionar y escribir acerca de los miedos. Cuántos son y cuáles se considera que hacen realmente daño.

*Es importante estar conciente de las consecuencias negativas que traen los miedos, tanto físicamente (como tensión muscular o dolores de cabeza), hasta en el aspecto emocional (como estrés, angustia o desespero).

* Analizarlos puede ayudar. Detallar las situaciones, objetos, personas o animales que los generan y buscar posibles soluciones para resolver o mejorar el problema.

* Hablar serenamente con personas de confianza acerca de situaciones difíciles de vida y de los temores que se padecen permitirá darle un sentido más racional a lo que se siente.

* Enfrentarlos uno y mil veces. Si se trata de situaciones concretas como el miedo a la oscuridad o a viajar en avión, luego de usar todas las herramientas anteriores, es preciso probar, intentar y superar el problema.

* Y, por último, lo ideal es, luego de lograr los objetivos, festejar y valorar el paso que se dio. No hay que restar importancia.

Cuando el estrés se vuelve extremo

Fuente: El Diario (México)
Link:
http://www.diario.com.mx/nota.php?notaid=198f82a2ba5234553f8086b9ca3b4097
Fecha: 21 de Agosto de 2007
Autor: Jessica Castañeda


Monterrey, Nuevo León– El exceso de tráfico combinado con el calor, el tipo que se metió en la ya de por sí larga fila, el reporte que pidió el jefe a última hora, la reunión en la que hay que quedar bien o el ajetreo cotidiano con los niños en la escuela y en la casa son capaces de producirte esos padecimientos que ya te son comunes: dolores de cabeza, gastritis o insomnio.

Pero más allá de esos síntomas del estrés que todos conocen y que te hacen enojar, agobiarte, sentir que pierdes el control o que el cansancio no te deja, hay otros, más asombrosos, que son señales con las que tu cuerpo te grita que ya su situación es más que una aventura extrema.

Pérdida de la memoria, dolor de mandíbula, falta de deseo sexual y pesadillas recurrentes son claras señales de que vives un estrés extremo.

"En un momento dado cerca de un 20 a 25 por ciento de la población padece de altos niveles de estrés y entre un 10 a 15 por ciento podría convertirse en crónico", afirma Adrián Roel Favela, psicólogo especialista en manejo del estrés y director del Instituto de Bienestar Integral.

Los culpables de estos padecimientos mayores son la hormonas del estrés -adrenalina y cortisol-, explica la psicoterapeuta y fundadora del Centro Más Vida, Bárbara Diego.

Ambas sustancias son secretadas por tu organismo para prepararlo a enfrentar una situación "peligrosa" o que implica un reto. La presión arterial y la concentración de glucosa en el cuerpo se eleva, pero todo vuelve a la normalidad una vez que la situación se supera.

Sin embargo, la gente que no enfrenta sus retos o vive constantemente en posición de alerta retiene las hormonas por un largo periodo, que puede llegar a un nivel crónico y causar daños más allá de los tradicionales.

"Cuando el cortisol está crónicamente elevado, junto con los altos niveles de insulina, lo que hace es enviar grasa que se almacena en el abdomen, incluso en personas delgadas, esto hace que se eleven los factores de riesgo para un problema vascular, debido a la concentración de grasa", explica Diego.

El estrés es uno de los condicionantes más importantes de enfermedades en la piel, y existen padecimientos en los que hay más influencia del aspecto psicológico que del orgánico, afirma Jorge Ocampo Candiani, profesor de Dermatología en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Un ejemplo es la hiperhidrosis o exceso de sudoración en palmas, plantas o axilas que puede ser detonada por cualquier situación de estrés laboral o de cualquier tipo. Estas personas no pueden ni firmar un cheque o ponerse un vestido.

"Y lo más feo del estrés es que esta gente que lo padece pierde la oportunidad de vivir bien, disfrutar, sentir alegría y vitalidad, porque cuando estás experimentando las sensaciones físicas del estrés no hay lugar ni espacio para sentir cosas buenas", dice Roel Favela, con 28 años de experiencia.

Aquí las pistas que grita el cuerpo para que te caiga el veinte y le bajes a tu acelere.

PÉRDIDA DE MEMORIA

"¿Qué dijiste, qué?" "¿Cuándo?". La memoria es uno de los principales blancos de las hormonas del estrés, en especial el cortisol.

"éste afecta una estructura cerebral llamada hipocampo, que está íntimamente relacionada con los procesos de memoria y específicamente se encarga de transformar la información que usamos a corto plazo a una de largo plazo", señala la psicoterapeuta Bárbara Diego, certificada en Terapia Racional Emotiva y Cognitiva por el Instituto Albert Ellis de Nueva York.

Esto provoca que tus células nerviosas se atrofien y es cuando se producen los problemas de memoria, que si son sostenidos durante mucho tiempo pueden provocar daños irreversibles.

PROPENSIÓN A ENFERMEDADES

Casi cualquier enfermedad puede ser agravada por el estrés.

"El 80 por ciento de todas las enfermedades que se ven en consultorios son provocadas o agravadas por el estrés: problemas de dolor de espalda, contracción muscular, trastornos digestivos", dice el psicólogo experto en estrés, Adrián Roel Favela.

El estrés agudo afecta directamente el sistema inmunológico y lo debilita, señala Diego.

"Esta condición hace que sea fácil la expresión de enfermedades latentes, incluso el cáncer en mujeres que han vivido situaciones de estrés extremo se ha encontrado un mayor índice de cáncer de mama, por ejemplo", explica la especialista.

DESEO SEXUAL REDUCIDO

Si entre tu pareja y tú las relaciones sexuales son un vago recuerdo, el estrés podría llevarles las de ganar, pues según un estudio de la farmacéutica Bayer, realizado en nueve países, uno de cada dos hombres refiere que esta situación es la causa fundamental de sus problemas durante la intimidad.

Los cambios hormonales pueden hacer que disminuya la testosterona, lo que influye directamente en el deseo sexual, tanto en hombres como en mujeres. Esto también podría disminuir las tasas de fertilidad.

"Si estás preocupado, no te sientes bien, estás cansado, tu ánimo anda bajo, sí hay una disminución importante en el funcionamiento y deseo sexual", menciona Roel Favela.

PÉRDIDA DE CABELLO

Eres joven y de pronto encuentras que en tu cabeza hay una pequeña área calva y redonda. Se trata de la alopecia areata, la pérdida del cabello caracterizada por parches redondos de calvicie total.

El padecimiento que se piensa es provocado por un trastorno inmunológico, muchas veces es acompañado o iniciado por un suceso de estrés extremo.

"Esto no es una calvicie como la androgenética masculina, pero puede llegar a una alopecia total que a veces vemos en niños o adultos, calvos, pero también sin cejas, pestañas, bigote, pelo en las axilas o púbico", comenta el dermatólogo Ocampo Candiani, ex presidente de la Sociedad Mexicana de Cirugía Dermatológica.

Otras enfermedades de la piel asociadas con el estrés son el vitiligo, psoriasis o acné, que si bien no son provocados por una situación de preocupación constante, sí pueden aumentar o agravar un padecimiento ya existente.

DOLOR DE LA MANDÍBULA

Al despertar sientes dolor en la mandíbula, como si hubieras masticado chicle toda la noche... pero en realidad es que mientras estuviste dormido o durante el día, la tensión que sientes por distintas situaciones hace que casi involuntariamente aprietes la quijada fuertemente o rechines los dientes. Este es un síntoma inequívoco de que tienes problemas serios de estrés.

FATIGA CRÓNICA

El estrés que provoca una pelea con la pareja, demasiadas horas de un trabajo extenuante, un larguísimo embotellamiento o una deuda que no se termina de pagar podría hacer que tu cuerpo se vaya debilitando y simplemente no responda.

"Estas situaciones traumáticas pueden ocasionar síndrome de fatiga crónica o fibromialgia, esto te hace sentir ganas de hacer cosas, pero tu cuerpo no te responde, a diferencia de la depresión en la que no tienes ganas de no hacer nada", menciona Roel Favela.

Las personas afectadas por el síndrome de fatiga crónica, por ejemplo, tienen una fatiga incapacitante que no se detiene. Quienes sufren de este padecimiento tienen también dolor muscular y en articulaciones por todo el cuerpo.

Las preguntas a responder ahora son: ¿Con cuáles de estos síntomas te identificas? y ¿estás dispuesto a realizar cambios para solucionarlo?


Alivia la tensión

The Cleveland Clinic recomienda algunas formas para aliviar el estrés:

*Come y bebe con sensatez. Puede parecer que el alcohol y el abuso de comidas reducen el estrés, pero en realidad lo aumentan.

*Házte valer. No tienes que cumplir con las expectativas o demandas de otras personas. Está bien decir, no.

*Deja de fumar. Aparte de los riesgos para la salud, la nicotina actúa como un estimulante y provoca más síntomas de estrés.

*Haz ejercicio regularmente. Escoge ejercicios que no sean competitivos y establece metas razonables. Procura ser constante.

*Establece metas y expectativas realistas. Está bien y es saludable darse cuenta que no puedes ser exitoso en todo al 100 por ciento y al mismo tiempo.

*Véndete a ti mismo. Cuando te estás sintiendo abrumado recuérdate a ti mismo qué cosa haces bien o en qué eres bueno. Ten un sentido de autoestima saludable.

*Decídete a actuar. De nada sirve que conozcas las formas de aliviar tu estrés si las dejas en sólo buenos deseos.