viernes, 24 de agosto de 2007

Recuerdos que atormentan a la memoria

Fuente: Diario EL Universal (México)
Fecha: 11 de Agosto de 2007
Autor: Cinthya Sánchez

Cuando una persona no supera en un mes la experiencia de sucesos inesperados o violentos, puede desarrollar el Trastorno de Estrés Postraumático. El tratamiento consiste en terapias de conducta y socioeducativas, señala especialista
Cada nuevo temblor en la ciudad de México, le despierta al “monstruo” que reposa en su mente desde hace más de 20 años. Pasado el tiempo del movimiento, simplemente no puede sacarse del pensamiento las imágenes que vivió el 19 de septiembre 1985. La noche en que sucede un nuevo sismo y todas las noches siguientes la escena se repite y se repite en su mente “como si la viviera de nuevo”: Son las 7 de la mañana con 19 minutos, ella está de pie en su sala. La tierra se mueve y el rechinido de las paredes es sutil comparado con lo que miran sus ojos cuando por la ventana ve como se desmorona su paisaje de todos los días: el edificio de enfrente.

Aunque ahora viva fuera de Tlatelolco y han pasado años de aquel terremoto. Marcela trae en el pensamiento un recuerdo que le dura las 24 horas del día y que su mente decidió cobrarle años después. Hoy el miedo eriza cada proporción de su piel. Sus pensamientos se resumen a muerte, devastación y peligro. Por las noches no puede dormir, durante el día se siente angustiada al grado de salirse a la calle por el temor de un nuevo sismo.

Con los ojos cerrados o abiertos recuerda la escena de aquel acontecimiento. Poco a poco “el monstruo” ha ganado terreno, primero le interrumpió el sueño, después la hizo perder el trabajo, fue entonces cuando se dio cuenta que su “monstruo”, como ella le llama al miedo, le había ganado. Acudió a terapia psicológica. El diagnóstico: Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) de inicio retardado.

Por lo tanto, Marcela forma parte del 60% de personas que experimentan un suceso traumático durante su vida y del 20% que desarrollan TEPT, que es una alteración psicológica que refleja el desarrollo de síntomas característicos después de la exposición a eventos estresantes o de gran magnitud.

Los síntomas del TEPT son ideas, sentimientos e imágenes angustiosos que recapitulan el suceso traumático. Para padecerlo, el individuo tuvo que haber estado expuesto a un suceso traumático que involucre componentes que pongan en peligro su vida —de forma real o percibido así por el individuo—, dice Carolina Santillán, psicoterapeuta cognitivo conductual de la clínica especializada en estrés y depresión Integra.

Después del hecho traumático, el trastorno se experimenta durante más de un mes y causa angustia clínicamente significativa o deterioro del funcionamiento ocupacional y social que debe ser manejada por profesionales.

“En México, la máxima tasa de TEPT se presenta con la agresión con violencia (incluida la violación) y en segundo lugar, la muerte repentina e inesperada de un ser querido. En Estados Unidos, 80% de los pacientes experimentan estos trastornos adicionales, como depresión y tendencia suicida y son frecuentemente el motivo de consulta”, explica Carolina Santillán.

Los sucesos traumáticos están caracterizados por una sensación de horror, impotencia, lesiones graves, o amenaza de lesiones graves, o muerte. Estos sucesos afectan tanto a los sobrevivientes y rescatistas como a los amigos y familiares de las víctimas. De la misma manera, pueden causar impacto en todos aquellos que han vivido el suceso tanto directamente como por televisión.

Entre los síntomas de revivir el suceso se encuentran las escenas retrospectivas involuntarias (o flashbacks), las pesadillas y las reacciones emocionales y físicas extremas ante las memorias del suceso. Las reacciones emocionales pueden incluir sentimientos de culpa, temor excesivo ante el dolor e insensibilidad en algunas situaciones. Las reacciones físicas pueden incluir temblor incontrolable, escalofríos, palpitaciones y dolores de cabeza por tensión.

Aunque físicamente también se manifiesta pues las personas experimentan náusea, mareo y cambios de apetito, además de trastornos del sueño así como sensación de abstinencia de las actividades diarias. Es posible que pasen de semanas a meses antes de que una persona comience a sobre ponerse a un trauma y a sentirse normal.

“La mayoría de los afectados por un suceso traumático dicen sentirse mejor tres meses después de haber transcurrido el incidente. Si los problemas empeoran o duran más de un mes después del suceso, es posible que estemos frente a un caso de trastorno por estrés postraumático”, explica Santillan.

La Asociación Americana de Trastornos de la Ansiedad indica que de 15% a 30% de los tres millones y medio de hombres y mujeres que combatieron en Vietnam, han sufrido trastorno de estrés postraumático.

El Estrés Postraumático ha existido a lo largo de la historia pues los seres humanos han estado experimentando tragedias y desastres. Así, durante años se le conoció como Neurosis de Guerra, Neurosis Traumática, Síndrome Post-Vietnam o Fatiga de Batalla (Meichenbaum,1994).

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV) reconoció por primera vez el Trastorno por Estrés Postraumático como una entidad diagnóstica diferenciada en el año 1980. Fue categorizado como un trastorno de ansiedad por la característica presencia de ansiedad persistente, hipervigilancia y conductas de evitación fóbica.
Los tratamientos
Para tratar el estrés postraumático se utilizan dos enfoques principalmente, el psicoeducactivo y la terapia cognitivo-conductual.

El enfoque psicoeducativo implica proporcionar al paciente/familia información básica sobre su enfermedad, síntomas característicos y diversas estrategias de afrontamiento.

Esta primera categoría de tratamientos incluye compartir información básica con el sujeto, a través de libros, artículos y otros documentos de interés que permita adquirir al paciente nociones esenciales de conceptos relacionados con el trastorno como conocimientos de psicofisiología, introducción al concepto de respuesta de estrés y conocimientos jurídicos básicos relacionados con el problema.

En tanto, la terapia cognitivo-conductual se trata de una modificación de conducta o terapia de conducta donde se cambian patrones de pensamiento distorsionados y se entrena en habilidades de solución de problemas. En el caso de estrés postraumático es una de las terapias más recomendables pues la exposición que se maneja en la terapia permite que el paciente salga adelante del TEPT entre 8 y 15 sesiones.

Tanto por el número de estrategias eficaces de intervención disponibles como por la propia naturaleza multi-dimensional del trastorno, este enfoque es el más adecuado.

Nueva terapia contra la obesidad

Fuente: Diario La República (Argentina)
Fecha: 05 de Agosto de 2007



Las doctoras Mariela Sabadini y Silvia Sbdar hablaron de las causas del fracaso de los tratamientos que se inician para bajar de peso. Aseguraron que el principal factor para una de las enfermedades más difíciles de tratar es el terapéutico.


La obesidad es una enfermedad muy difícil de tratar y por ello muchos de los métodos habituales para bajar de peso resultan un fracaso total. Ante ello, las doctoras Mariela Sabadini, especialista en Nutrición Clínica en la Obesidad, y Silvia Sbdar, dedicada a la psiquiatría y psicología médica, formularon una estrategia que actúa, en principio, desde lo terapéutico y que pretende entregar al individuo las herramientas necesarias para afrontar los estereotipos y prejuicios de una sociedad que rinde culto a la delgadez y margina al obeso.


La obesidad es definida por un incremento en el porcentaje del tejido adiposo corporal, frecuentemente acompañado de aumento de peso cuya magnitud y distribución condicionan la salud del individuo. Se trata de una enfermedad epidémica, metabólica, crónica, heterogénea y estigmatizada que se determina, casi en el 70 por ciento de los casos, por factores genéticos y medioambientales, según lo detallaron las especialistas.

La mayoría de los pacientes que inician tratamientos para bajar de peso interrumpe el recorrido a mitad de camino por considerarlo un fracaso que generalmente encuentra su causa en el hecho de que no se reconoce el carácter multifactorial o heterogeneidad de los factores que la generan. “Es que a veces sólo se piensa que el obeso es una persona con gula y fiaquenta”, indicó una de las especialistas.


Identificaron como fuente de las constantes frustraciones en las metodologías adoptadas a “la poca especialización de quienes la tratan”, muchas veces “con una dieta sacada de un cajón, para todos igual y sin previa evaluación de las necesidades metabólicas, el gasto energético, el entorno, lugar que ocupa en la sociedad y los gustos alimentarios de cada paciente”. Es que a veces parece que “sólo importa la balanza y si no se cumple con ella, hay un enfoque sancionador”, enfatizaron.


Contra los ideales de belleza inalcanzables, los gurúes que pregonan la magia del descenso con dietas muy magras en las que sólo interesa el descenso, las jóvenes especialistas proponen considerar la problemática del obeso desde lo psicológico, es decir, preguntándose “qué hay en su vida que lo lleva a comer, cuál es la necesidad emocional que quiere saciar y cuál es el vacío que quiere llenar”.


Para ello, desarrollaron una estrategia terapéutica en la que proponen articular aspectos nutricionales, farmacológicos, físicos y cognitivos conductuales. En primer lugar aconsejan enfrentarse con las consecuencias psicosociales de la estigmatización de la que es objeto la obesidad, pudiendo interactuar como factores desencadenantes de trastornos de ansiedad, atracones, disturbios de la imagen corporal, depresión, baja autoestima, trastornos sexuales y abuso de sustancias.


Para alcanzar resultados óptimos, dejan al alcance de los enfermos varias terapias, entre ellas la motivacional, donde se busca resolver la ambivalencia frente al cambio; la psicoeducación, con información acerca de la enfermedad que le permita cambiar actitudes y comportamientos; la cognitiva conductual, para crear habilidades que promuevan cambios de conducta, afianzamiento del cambio y prevención de recaídas; las psicoterapias psicoanalíticas, desde donde se trabaja la ansiedad, los atracones aislados, los trastornos afectivos y la autoestima; el abordaje grupal y, finalmente, la terapia de la imagen corporal, “que en materia de obesidad se torna básico y fundamental”, concluyeron las médicas.

Las encuestadoras enfrentan los mitos del neuromarketing

Fuente: InfobaeProfesional (Argentina)
Fecha: 24 de Agosto de 2007
Autor: Alicia Vidal (avidal@infobae.com)





El análisis de las reacciones del cerebro frente a los estímulos marcarios se presenta como una panacea. Pero los analistas de ID Millward Brown defienden el valor único de las encuestas y los sondeos como herramientas explicativas.

“El neuromarketing no puede ser un reemplazo para las encuestas , en todo caso puede ser un complemento” expresó Lucas Waissman, director de estudios cualitativos de ID Millward Brown, a infobaeprofesional.com al culminar el encuentro regional latinoamericano.

El encuentro celebrado por la filial porteña de Millward Brown apuntó a desmitificar de algún modo que las encuestas podrán reemplazarse por otro tipo de instrumentos que solamente operen con máquinas.

"Con estos métodos se puede tener el reconocimiento de que hay mucha emoción ante determinado estímulo pero después hay que saber si la emoción es buena o mala por ejemplo y eso requiere preguntar” reafirmó Waissman.

El neuromarketing se define por la aplicación de técnicas de la neurociencia al campo del marketing. A través de la medición de la “actividad cerebral” ante determinados estímulos se busca predecir el comportamiento y conducta del consumidor. Uno de los cultores y defensores locales de este abordaje es Néstor Braidot.

Las técnicas incluyen a veces someterse a situaciones similares a las de una tomografía computada o una resonancia magnética. Una de las últimas comprobaciones de este tipo de aplicaciones dio como resultado que: “el cerebro responde mejor a las grandes marcas” (Christine Born).

En paralelo Millward Brown corroba con datos empíricos por entrevistas: que las marcas emocionalmente más atractivas son marcas más fuertes. O sea, se pretende plantear que por ahora el tipo de conclusiones que se obtienen a través del neuromarketing son igualmente accesibles al nivel de la investigación de mercado más tradicional. “El riesgo es la malainterpretación de los resultados” detalló el director de estudios cualitativos de ID Millward Brown.

La presentación de Julia Gonzalez Treglia, también del equipo cualitativo de ID Millward Brown, destacó cómo se puede ver el “magnetismo de las marcas” al analizar a través de encuestas si hay una emocionalidad positiva alta o baja. Preguntas básicas como “¿Cuál de estas marcas ama o adora u odia o detesta más?” permiten armar un mapeo de preferencias marcarias.
A su vez, también mostraron evidencia de cómo se puede analizar por un lado el movimiento del impacto cerebral ante un spot y cómo se puede concluir algo similar a través de la técnica del “movimiento del mouse” (conocido técnicamente como Trace Link).

El caso de estudio es el de un comercial para un limpiador conocido como Vim en Canadá (que no es ni más ni menos que nuestro Cif).


Más allá de lo que “dicen” las ondas cerebrales hay otro tipo de registros que son visibles y de algún modo tangibles. Como las expresiones faciales. Paul Ekman, es un especialista en la materia y ha generado un sistema de reconocimiento de emociones a partir del análisis pormenorizado de los rostros. Incluso se admite que este tipo de “registros faciales” son universales y no están restringidos a determinadas culturas.

No por nada recientemente se difundió por ejemplo la clave de la "cara de la Mona Lisa" diciendo que tenía un “83% de felicidad”. Esto mismo que permite analizar una emblemática obra de arte también se aplica al marketing para ver cómo reaccionan ante una publicidad o un producto.

Desde ID Millward Brown son contundentes en sus conclusiones. “El aporte principal de la neurociencia son sus aprendizajes y teorías sobre el funcionamiento del cerebro humano y sobre cómo tomamos decisiones. Pero, la moda del neuromarketing y el neuro market research…es una moda vacía”.





Más allá de este tipo de herramientas sofisticadas la investigación valora cada vez más las técnicas que permiten “estar cerca del consumidor”. Los focus group siguen siendo la práctica más difundido. Pero también siguen vigentes las entrevistas en profundidad o los minigrupos. A su vez, también se animan a instalarse en la casa de los consumidores para saber cómo cocinan, cómo ven la tele o cómo se toman las decisiones marcarias e incluso también hacen “tours de compras” para entender cuál es la lógica para llenar el changuito.

Igualmente los investigadores de mercado siguen enfrentándose a requerimientos del tipo “lo quiero ya”. Waissman detalló: “a veces termina un focus group y pretenden que estén los resultados para el día siguiente dejando de lado el análisis como si fuera un ”. Y como en muchas prácticas la rapidez puede ser enemiga de lo bueno. Pero también hay reacciones positivas de los clientes, en general grandes anunciantes como Unilever con mucho bagaje de “research”, que saben que hay que darle tiempo al análisis. Y otro dato del momento es que se está tomando conciencia de incorporar el análisis de los avisos publicitarios en un proceso más anticipado. Cuando el spot ya está filmado y casi listo para emitirse hay mucho en juego y muchos prefieren seguir de largo porque escuchar un consejo de “suspender” o “modificar” puede involucrar una pérdida. O sea, cuando las “cartas están echadas” ya no hay mucho margen para el consejo.

Puntos Importantes
El neuromarketing se define por la aplicación de técnicas de la neurociencia al campo del marketing. A través de la medición de la “actividad cerebral” ante determinados estímulos se busca predecir el comportamiento y conducta del consumidor.

Las técnicas incluyen a veces someterse a situaciones similares a las de una tomografía computada o una resonancia magnética

“El aporte principal de la neurociencia son sus aprendizajes y teorías sobre el funcionamiento del cerebro humano y sobre cómo tomamos decisiones. Pero, la moda del neuromarketing y el neuro market research…es una moda vacía”

Pero también hay reacciones positivas de los clientes, en general grandes anunciantes como Unilever con mucho bagaje de “research”, que saben que hay que darle tiempo al análisis.

Alicia Vidal (avidal@infobae.com)Infobaeprofesional.com

Estamos cerca de crear la vacuna para el amor, asegura el científico Rodolfo Llinás

Fuente: Caracol Radio (Colombia)
Fecha: 24 de Agosto de 2007




El neurocirujano Rodolfo Llinás, director del Departamento de Neurociencia de la Universidad de Nueva York reveló en Caracol Radio que la ciencia no esta lejos de crear la vacuna que incite al amor porque ya se conoce la estructura química y hormonal que lo genera.


"No debería sorprendernos que pronto se produzcan noticias sobre este tema. La medicina ya ha avanzado en el conocimiento hormonal del ser humano", aseguró el investigador quien añadió bromeando "lo dificil del tema sería establecer para quien se le aplica esa vacuna y con relación a quien".

El médico, uno de los líderes de la neurociencia moderna está de visita en Colombia donde dicta conferencias relacionadas con sus investigaciones sobre el papel qe las neuronas en el pensamiento y el comportamiento humanos.


"Vivimos en una especie de realidad virtual y aunque el estado interno que denominamos mente es guiado por los sentidos, también es generado por la actividad eléctrica que realiza el cerebro", aseguró el investigador.


Rodolfo Llinás anunció en Caracol radio su participación en el Proyecto Explora, una especie de centro interactivo tipo Maloka que será inaugurado en la ciudad de Medellín para promover el acercamiento de los jóvenes a la ciencia y la tecnología.


Rodolfo Llinás nació en Bogota y desde hace 28 años es director del Departamento de Fisiología y Neurociencia de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York.




El 17 de junio de 2002 fue investido como miembro de la Academia Francesa de la Ciencia, siendo el primer colombiano en recibir tal distinción.


Es también Miembro de la Academia de la Ciencia de los estados Unidos y de la Real Medicina española.


Ha publicado mas de 500 trabajos científicos y catorce libros, entre ellos El Cerebro y el Mito del Yo, con prólogo de su amigo Gabriel García Márquez.

jueves, 23 de agosto de 2007

Cuando la memoria falla es hora de agilizar el cerebro

Fuente: Infobae.com
Fecha: 23 de Agosto de 2007







Olvidarse de las cosas no es sólo una cuestión de personas mayores, muchos jóvenes también padecen la falta de atención y concentración. Algunos consejos para recuperar el estado de alerta
Existen estudios científicos que demuestran que una persona de 65 años tiene la misma facilidad de aprender un número similar de palabras que una persona de 30. Lo que disminuye es la atención y la concentración, es decir, el estado de alerta, que es totalmente inconsciente.

Pero si se estimula el cerebro, se puede tener una calidad de vida a nivel cognitivo neuronal muy buena aún a una edad avanzada, según escribe la especialista Karina Rodríguez Chiw en Todamujer.com.

Para recuperar la memoria y decirle adiós a los olvidos es necesario practicar movimientos (repetitivamente) que requieran de una atención activa, como resolver rompecabezas o analizar un posible negocio.

Es importante poner en juego el hemisferio cerebral izquierdo, que es la parte analítica y lógica; y el hemisferio cerebral derecho, la parte intuitiva y espacial.


Algunos ejercicios mentales:
- Resolver un crucigrama

- Prepararse para un examen

- Aprender de memoria un texto difícil

- Recordar los nombres de los antiguos maestros o profesores

- Pintar con los dedos

- Realizar una actividad con una mano diferente a la que estamos acostumbradas a hacerlo (por ejemplo peinarse)

- Armar un rompecabezas

- Aprender un nuevo idioma

- Leer un libro que no sea del tipo de lectura a la cual estamos habituadas

- Deletrear palabras al revés

- Formar nuevas palabras con determinadas letras

- Repetir frases hacia atrás, palabra por palabra, después de haberlas leído una vez hacia delante.

- Recitar una serie de números ascendente mientras se escribe otra descendente.

Dicen que los gestos ayudan a aprender

Fuente: Clarín.com (Washington Post)
Fecha: 07 de Agosto de 2007
Autor: Silvia S. Simonetti (Traducción)


THE WASHINGTON POST ESPECIAL
Los docentes que usan gestos para explicar una idea logran que ésta sea mejor entendida, según muestran las investigaciones. Y los estudiantes que hacen gestos de forma espontánea cuando están trabajando con ideas nuevas las recuerdan durante más tiempo que aquellos que no mueven sus manos.


La docente norteamericana Susan Wagner Cook está trabajando con chicos de la escuela primaria para descubrir si los gestos hechos de forma espontánea por muchos alumnos son un reflejo del hecho de que lo están entendiendo o algo que los ayuda a aprender. Sus hallazgos podrían aportar nuevas perspectivas en los campos de la neurología, la psicología cognitiva y la educación.


"Quedé sorprendido por lo sofisticado y centrado que se ha vuelto este campo", observó David McNeil, profesor emérito de Psicología y Lingüística en la Universidad de Chicago, semillero de los estudios sobre gestos en donde Cook hizo sus originales trabajos sobre su valor didáctico.


Los neurólogos descubrieron por ejemplo que la parte del cerebro que controla los movimientos de la mano se muestra activa también cuando la gente resuelve problemas matemáticos.


El investigador Arthur Glenberg, de la Universidad de Wisconsin, mostró que cuando se pide a los chicos de primaria que muevan objetos mientras leen un cuento —como ubicar un granjero de juguete sobre un tractor— tienen una mejor performance luego en las pruebas en las que se les pregunta qué pasó en esas historias. Los trabajos de Cook van más allá y muestran que hasta los gestos abstractos pueden mejorar el aprendizaje.


La forma cómo los gestos consolidan la nueva información sigue siendo un misterio. Una de las posibilidades es que los gestos ayudan al oyente a centrarse en lo que se está diciendo; otra, es que los gestos aligeran la carga cognitiva durante la solución de un problema, lo que deja más capacidad mental para la memoria.


TRADUCCION: Silvia S. Simonetti

miércoles, 22 de agosto de 2007

Trastornos de ansiedad en la infancia

Fuente: El Porvenir (México)
Fecha: 22 de Agosto de 2007
Autor: Gloria Marsellach




La ansiedad es una emoción que surge cuando la persona se siente en peligro, sea real o no la amenaza.


Es una respuesta normal y adaptativa ante amenazas reales o imaginarias más o menos difusas que prepara al Organismo para reaccionar ante una situación de peligro.


Los temores se convierten en la niñera del crío cuando éste comienza a alejarse de la madre y empieza a explorar el mundo por sí solo.


Los tres tipos de temores más firmemente establecidos en la especie humana son: El miedo a los animales, reminiscencia del temor evolutivo a los depredadores.


El miedo a los daños físicos, vestigio atávico del temor a los peligros que se pueden encontrar en la naturaleza.


El miedo a la separación, que actúa en consonancia con los anteriores y que permite retener a los niños pequeños cerca de sus madres protegiéndolos del entorno peligroso.


Hay ocasiones en que las respuestas de ansiedad no desempeñan una función adaptativa, se disparan de forma totalmente incontrolada y son causa de sufrimiento para los niños que las experimentan.


Surgen, en estas circunstancias, como un "miedo sin saber de qué". En el caso de los trastornos de ansiedad, las respuestas de temor funcionan como un "dispositivo antirrobo defectuoso", que se activa y previene de un peligro inexistente.


EL MIEDO EN LA INFANCIA

Cuando la ansiedad remite a estímulos específicos, se habla propiamente de miedo.


La mayoría de los niños experimentan muchos temores leves, transitorios y asociados a una determinada edad que se superan espontáneamente en el curso del desarrollo.


El miedo constituye un primitivo sistema de alarma que ayuda al niño a evitar situaciones potencialmente peligrosas.


El miedo a la separación es la primera línea de defensa; si se rompe ésta, entonces entran en acción los miedos a los animales y a los daños físicos.


Desde esta perspectiva, los miedos son respuestas instintivas y universales, sin aprendizaje previo, que tienen por objetivo proteger a los niños de diferentes peligros.


Los miedos innatos se pueden agrupar en cinco categorías generales:

  • Miedo a los estímulos intensos.
  • Miedo a los estímulos desconocidos, como por ejemplo, el temor a los extraños.
  • Miedo a la ausencia de estímulos, como por ejemplo, la oscuridad.
  • Miedo a estímulos que han sido potencialmente peligrosos para la especie humana en el transcurso del tiempo, como la separación, las alturas, las serpientes u otros animales salvajes.
  • Miedo a las interacciones sociales con desconocidos.

MIEDOS EVOLUTIVOS NORMALES MÁS FRECUENTES EN LAS FASES DEL DESARROLLO INFANTIL

El niño de 0 a 1 año suele responder con llanto a los estímulos intensos y desconocidos, así como cuando cree encontrarse desamparado.

En los niños de 2 a 4 años aparece el temor a los animales.

En los niños de 4 a 6 años surge el temor a la oscuridad, a las catástrofes y a los seres imaginarios (como brujas y fantasmas) así como el contagio emocional del miedo experimentado por otras personas y la preocupación por la desaprobación social.

Entre los 6 y los 9 años pueden aparecer temores al daño físico o al ridículo por la ausencia de habilidades escolares y deportivas.

Los niños de 9 a 12 años pueden experimentar miedo a la posibilidad de catástrofes, incendios, accidentes; temor a contraer enfermedades graves; y miedos más significativos emocionalmente, como el temor a conflictos graves entre los padres, al mal rendimiento escolar, o, en ambientes de violencia familiar, el miedo a palizas o broncas.

Entre los adolescentes de 12 a 18 años tienden a surgir temores más relacionados con la autoestima personal (capacidad intelectual, aspecto físico, temor al fracaso, etc.) y con las relaciones interpersonales.

Los miedos infantiles expuestos son muy frecuentes y pueden afectar hasta al 40-45% de los niños.

Son, por ello, normales, aparecen sin razones aparentes, están sujetos a un ciclo evolutivo y desaparecen con el transcurso del tiempo, a excepción del miedo a los extraños que puede subsistir en la vida adulta en forma de timidez.

LAS FOBIAS

Cuando los miedos infantiles dejan de ser transitorios hablamos de fobias.

Las fobias son una forma especial de miedo que responde a las siguientes características: Ser desproporcionadas a la situación que desencadena la respuesta de miedo y/o estar relacionadas con estímulos que no son objetivamente peligrosos.

No poder ser eliminadas racionalmente. Estar más allá del control voluntario. No ser específicas de una edad determinada.

Son de larga duración. Interferieren considerablemente en la vida cotidiana del niño en función de las respuestas de evitación.

Las fobias infantiles suelen aparecer con más frecuencia entre los 4 y 8 años.

CLASIFICACION DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD EN LA INFANCIA

Los trastornos de ansiedad en la infancia pueden clasificarse en tres grandes apartados dentro de los cuales aparecen otros tal como podemos ver en la siguiente lista:

  • TRASTORNOS FÓBICOS: Fobias específicas, Fobia escolar y Trastornos de evitación.
  • TRASTORNOS DE ANSIEDAD SIN EVITACIÓN FÓBICA: Ansiedad de separación y ansiedad excesiva.
  • OTROS TRASTORNOS DE ANSIEDAD: Trastorno obsesivo-compulsivo y trastorno mixto de ansiedad y depresión.

TRASTORNOS FÓBICOS

Las fobias específicas pueden interferir de una forma considerable en la vida cotidiana del niño.

Su pronóstico es que tienden a remitir espontáneamente con el paso del tiempo en períodos que oscilan entre 1 y 4 años.

Algunos ejemplos son: la fobia a la oscuridad, la fobia a los perros o la fobia a los médicos.

La fobia a la oscuridad puede producir una fuerte ansiedad por la noche en el momento de ir a la cama, así como rabietas y negativas a dormir fuera de casa.

La fobia a los perros puede llevar al niño a utilizar caminos más largos o rodeos innecesarios para llegar a casa o al colegio.

La fobia a los médicos puede impedir los controles preventivos, así como dificultar la administración de tratamientos beneficiosos.

La fobia escolar se refiere al rechazo prolongado que un niño experimenta a acudir a la escuela por algún tipo de miedo relacionado con la situación escolar.

Es poco frecuente y tiende a darse entre 3-4 años o bien, 11-12 años. Afecta a un mayor número de niños que de niñas.

Su comienzo en niños pequeños es repentino mientras que en mayores y adolescentes es más gradual, de carácter más intenso y grave y con peor pronóstico.

Desde una perspectiva clínica, la fobia a la escuela viene precedida o acompañada habitualmente de síntomas físicos de ansiedad (taquicardia, trastornos del sueño, pérdida de apetito, palidez, naúseas, vómitos, dolor de cabeza) y de una anticipación cognitiva de consecuencias negativas asociadas a la escuela así como de una relación muy dependiente con la madre y de la proliferación de temores inespecíficos (a la oscuridad, a los ruidos).

El resultado es la conducta de evitación. La fobia escolar está asociada a otros trastornos clínicos, como la depresión y una baja autoestima.

Algunos factores predisponentes de la fobia escolar son la existencia de trastornos de ansiedad o de depresión entre los padres, factores relacionados con la escolaridad como el temor a un profesor o sucesos vitales negativos como una enfermedad prolongada o la separación de los padres.

En resumen, la fobia escolar es un fenómeno complejo que puede denotar la existencia de una fobia específica (temor a ser herido en los juegos de recreo), de una fobia social (temor a ser ridiculizado), de un trastorno obsesivo-compulsivo (temor a ser ensuciado) o de una ansiedad de separación propiamente dicha.

El trastorno de evitación se caracteriza por la excesiva evitación del contacto con personas desconocidas durante un período superior a 6 meses e interfiere en las relaciones sociales con los compañeros de juego o de colegio.

Todo ello está unido a un claro deseo de afecto y de aceptación de uno mismo ante los demás.

Este trastorno sólo se diagnostica a partir de 2,5 años puesto que a una edad más temprana puede tratarse simplemente del temor evolutivo normal a las personas extrañas al niño.

Estos niños suelen ser inseguros, tímidos, con poca confianza en sí mismos y poco asertivos.
Como consecuencia de este trastorno, los niños pueden tener dificultades para adquirir las habilidades sociales necesarias en el proceso de adaptación a un ambiente que les resulta a estas edades enormemente cambiante.

El aislamiento social y la depresión pueden ser las consecuencias de este trastorno.

TRASTORNOS DE ANSIEDAD SIN EVITACIÓN FÓBICA

La ansiedad de separación es la ansiedad desproporcionada que experimenta un niño cuando se separa real o supuestamente de sus seres queridos, especialmente de la madre.

La ansiedad de separación constituye un sistema de protección en los primeros meses y años de la vida del niño.

La atenuación posterior de esta ansiedad, a medida que el niño adquiere una mayor movilidad física, es suplida por la aparición de temores específicos, como el miedo a la oscuridad, a las alturas o a los extraños, que reemplazan dicho mecanismo protector.

Este trastorno incluye la presencia de miedos irracionales (a estar solos, a irse a la cama con la luz apagada, etc.), de trastornos del sueño (pesadillas especialmente) y de ansiedad global, así como la anticipación de consecuencias negativas, como la sensación de que algo malo va a ocurrir o la certeza de que ya no va a volver a ver a los seres queridos.

Los niños afectados por este trastorno cuentan con una edad media de 9 años y se distribuyen entre ambos sexos, con cierto predominio de las niñas sobre los niños y de los niveles socioeconómicos bajos.

Si bien no suele prolongarse más allá de los 14-16 años, puede ser un predictor de la agorafobia/trastorno de pánico o incluso de depresión en la vida adulta.

La ansiedad excesiva es un trastorno caracterizado por la presencia de ansiedad persistente y generalizada en situaciones muy diversas, no limitadas a la separación de los seres queridos, y por la aparición de temores anticipatorios ante dichas situaciones.

La tensión y el perfeccionismo están siempre presentes en dicho trastorno. Los niños afectados por este trastorno cuentan con una edad media de 13 años y se distribuyen por igual entre ambos sexos, con un cierto predominio de los niveles socioeconómicos medios y altos.

Este trastorno aparece con frecuencia en familias reducidas cuyos miembros viven constantemente preocupados por la obtención de éxitos, con una dinámica de sobreexigencia que los niños no son siempre capaces de asimilar.

En cuanto al pronóstico, la ansiedad excesiva surge sin un comienzo claro y tiende a cronificarse con el transcurso del tiempo, con un agravamiento adicional ante las situaciones de estrés y con la aparición de síntomas diversos (tics, miedo a hablar en público).

OTROS TRASTORNOS DE ANSIEDAD

El trastorno obsesivo-compulsivo se compone de obsesiones (pensamientos ilógicos desagradables que surgen reiteradamente y que sobrevienen contra la voluntad del sujeto) y de compulsiones (conductas repetitivas sin sentido en sí mismas, pero que consiguen suprimir o reducir la ansiedad inducida por las obsesiones).

Este cuadro clínico es más propio de la vida adulta y resulta poco frecuente en la infancia.
Las conductas rituales y las perseveraciones son un rasgo de desarrollo normal entre los 7 y los 8 años.

En unos casos tienen un carácter lúdico y en otros sirven para controlar la ansiedad así como para facilitar la socialización.

Entre los 7 y los 11 años pueden surgir rituales relacionados con el coleccionismo. La edad de inicio se sitúa en torno a los 9,5 años en los niños y los 11 años en las niñas, con un desarrollo habitualmente gradual y en sujetos con un cociente intelectual más bien alto.

Este problema puede surgir con más frecuencia en niños con un código moral rígido y que experimentan, por tanto, sentimientos de culpa con frecuencia.

Los niños y adolescentes con trastornos depresivos suelen presentar síntomas de ansiedad, de ahí a llamar al trastorno mixto de ansiedad y depresión.

ETIOLOGIA DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD EN LA INFANCIA

En el origen de los trastornos de ansiedad desempeñan un papel importante, por un lado, los acontecimientos estresantes como el divorcio de los padres en los períodos críticos de la infancia y, por otro, el estilo educativo de los padres con los hijos.

En concreto, hay una estrecha relación entre la ansiedad materna, la sobreprotección de los hijos y las respuestas de ansiedad por parte de éstos.

El temperamento del niño desempeña asimismo un papel importante y refleja la predisposición hereditaria general.

Los niños ansiosos tienden a responsabilizarse excesivamente de los fracasos, experimentan dificultades para generar alternativas de actuación y discriminar las que son efectivas de las que no lo son y por último, suelen ser lentos en la toma de decisiones.

La atención excesiva del niño a sus propias reacciones y a sus propios pensamientos contribuye a desarrollar y mantener la ansiedad.

TRATAMIENTO DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD EN LA INFANCIA

Las técnicas terapéuticas más utilizadas son las mismas que las que se usan en el tratamiento de los adultos.

Más que en aspectos conceptuales, las diferencias radican en la adaptación del procedimiento a la edad y a las características del niño.

Las técnicas más frecuentes son las siguientes:

  • Técnicas de exposición
  • Relajación
  • Técnicas de modelado
  • Práctica reforzada
  • Escenificaciones emotivas
  • Técnicas cognitivas como la terapia racional emotiva
  • Tratamientos psicofarmacológicos
  • La exposición a los estímulos fóbicos puede hacerse en imaginación o en vivo y constituye el tratamiento psicológico más eficaz para hacer frente a las conductas de evitación que aparecen en las fobias específicas.

En niños menores de 11 años se recomienda no utilizar la imaginación. También se recomienda esta técnica en los trastornos obsesivo-compulsivos puesto que en los casos adultos tiene un gran éxito.

La relajación es un medio de aprender a reducir la ansiedad inespecífica y obtener control de la mente.

Es una técnica terapéutica útil en la ansiedad excesiva y la ansiedad de separación. El método más utilizado es la Relajación progresiva de Jacobson consistente en tensar y relajar los principales grupos musculares del cuerpo al tiempo que el sujeto se concentra en las sensaciones relacionadas con la tensión y relajación.

A pesar de no ser adecuado por debajo de los 8 años, se ha establecido un programa de adaptación para niños menores de estas edades.

Las técnicas de modelado están fundamentadas en el papel tan importante que desempeña en el aprendizaje, facilitación y modificación de conductas, la observación en un modelo de comportamientos adecuados por parte de un observador.

La práctica reforzada está enfocada en la adquisición de conductas nuevas adaptativas más que en la eliminación de las respuestas de ansiedad.

La terapia tiende a hacer perder al estímulo su valor ansiógeno enseñando a la persona una nueva conducta que le permita hacer frente a la situación lo más eficazmente posible.

Está indicada en el tratamiento de la fobia escolar y el trastorno de evitación. Las escenificaciones emotivas son la combinación de la exposición en vivo, el modelado participante y la práctica reforzada.

Con esta aplicación conjunta se trata de potenciar los resultados terapéuticos que se pueden obtener con cada uno de ellos por separado.

Muy útil para tratar fobias específicas en niños muy pequeños. Las preocupaciones de un niño pueden derivar del modo, no siempre correcto, en que percibe la realidad y de los recursos que cree disponibles para afrontarla.

Los pensamientos generados pueden guiar la conducta e incluso las emociones del niño.
Si están distorsionados, pueden dar lugar a pensamientos negativos muy a menudo presentes en los niños con trastornos de ansiedad.

De ahí la utilización de las técnicas cognitivas para su tratamiento puesto que con ellas podemos conseguir modificar dichos pensamientos y sustituirlos por otros más adecuados o adaptativos.

Su utilidad, sin embargo, está limitada a los niños mayores. Los psicofármacos son una ayuda complementaria al tratamiento psicológico y no deben utilizarse en niños menores de 6 años.

CONCLUSIONES

A pesar de no existir muchos estudios o bibliografía sobre los trastornos de ansiedad en la infancia en comparación con la existente en los adultos, creemos que por lo invalidantes que pueden ser dichos trastornos y su posterior consecuencia en la vida adulta, es necesario atender determinados signos de ansiedad visibles en nuestros hijos y tratarlos con ayuda de un psicólogo infantil para reducirlos y así mejorar la calidad de vida de nuestros niños. Esta es una forma de conducirles hacia una más satisfecha vida adulta.

Gloria Marsellach Umbert - Psicóloga